Algunas formas de edición genética de productos alimenticios podrían ser pronto autorizadas en la agricultura de la UE. Alemania y Austria ya se han pronunciado en contra, pero Adema responde a preguntas parlamentarias que no puede comprometerse aún a unirse a esa postura.
Además, Adema aún no se pronunciará sobre una posible nueva autorización del glifosato en la protección de cultivos. Así lo ha comunicado mediante una carta al Parlamento neerlandés, en respuesta a comentarios de varios grupos parlamentarios acerca de esa consulta de la UE. Sí señala que pronto presentará una postura sobre técnicas genómicas y glifosato ante la cámara.
En la reunión del Ministerio de Agricultura, Naturaleza y Calidad Alimentaria (LNV) en Córdoba, Adema sí resaltará la posición neerlandesa sobre la reducción a la mitad del uso de pesticidas químicos peligrosos en la agricultura. Muchos países y organizaciones agrícolas todavía se oponen mientras no existan alternativas respetuosas con la naturaleza.
“Reconozco que los pesticidas son necesarios para la seguridad alimentaria. Sin embargo, una transición hacia una protección de cultivos más sostenible es inevitable. Por eso creo importante que las discusiones en la UE continúen”, afirmó Adema en su carta anotada al Parlamento.
El ministro español de LNV, Luis Planas, en calidad de presidente temporal de la UE, quiere conducir estos tres expedientes a través del proceso decisorio europeo en los próximos meses, pero en muchos países de la UE y entre organizaciones agrícolas persisten muchas reservas. Agricultores españoles planean protestar el martes durante la reunión de ministros de la UE.
El comisario europeo de Agricultura, Janusz Wojciechowski, busca en la reunión informal el apoyo de los 27 ministros de LNV para su propuesta de subvencionar los costes logísticos adicionales de la exportación de cereales desde Ucrania a puertos de la UE, para lo cual se destinarán este año 600 millones de euros.
Dentro de la Comisión Europea hay un conflicto latente, ya que Wojciechowski también quiere prorrogar algunas meses más la actual prohibición de importación (que vence en semana y media). La mayoría de países de la UE se oponen a esto, lo que causa gran frustración en cinco países vecinos ucranianos de la UE.

