La Comisión debe tomar una decisión antes del 15 de diciembre. En la propuesta ya se incluye la condición de que los agricultores deben tomar medidas adicionales contra la deriva del pesticida, llamada "drift". También se permite que los Estados miembros de la UE decidan por sí mismos si establecen una prohibición total o parcial en su país: esta será entonces de su propia responsabilidad política.
El glifosato es controvertido según sus críticos porque aún existe incertidumbre sobre el riesgo para la salud pública y la pérdida de biodiversidad. Asimismo, la evaluación favorable de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) deja, según los críticos, mucho que desear.
No se descarta que Bruselas presente algunos pequeños ajustes, en parte porque la próxima semana se reunirán tanto los ministros de Agricultura de los 27 países de la UE como el Parlamento Europeo en pleno para discutir varios asuntos delicados relacionados con el Green Deal. El glifosato es uno de ellos.
Varios países agrícolas influyentes, como Francia, Alemania y Países Bajos, se abstuvieron nuevamente de aprobar el jueves. Hace algunos años, el presidente francés Macron pidió una prohibición, pero luego aceptó un uso condicionado. Francia aún podría ayudar a obtener una mayoría para una propuesta de la UE (y la tan deseada cobertura político-administrativa).
Tras bambalinas se sigue negociando esta llamada "variante francesa". Consiste en limitar la renovación a cinco o siete años, y vincular el uso del glifosato a una cantidad máxima por hectárea. La propuesta de la Comisión Europea ya incluye que los países de la UE puedan añadir regulaciones adicionales sobre el uso de glifosato, como su uso dentro o cerca de áreas naturales.
Según el eurodiputado neerlandés Bas Eickhout (GroenLinks), la evaluación de la EFSA muestra que existen lagunas en los datos disponibles respecto al impacto en personas y animales. Y que sí existen riesgos asociados a diversas formas de uso. "Entonces no se puede simplemente aprobar", declaró Eickhout.
El ministro neerlandés dimisionario de Agricultura, Piet Adema, ya manifestó que él y Países Bajos harán uso inmediato de la posibilidad de una prohibición nacional si nuevas investigaciones (científicas/médicas) demuestran que existen peligros para la salud humana.

