El acuerdo está diseñado para evitar la protección del mercado para futuras tecnologías verdes. Los países de la UE consideraban los requisitos iniciales como proteccionismo estadounidense.
Según el acuerdo, la UE y EE.UU. se reconocerán mutuamente como socios equivalentes en el desarrollo de tecnologías verdes, lo que significa que ya no se verán como competidores. Esto probablemente conducirá a una mayor colaboración entre ambos bloques económicos en energía limpia, movilidad sostenible y otras tecnologías verdes.
La UE y EE.UU. acordaron trabajar juntos para evitar que los subsidios distorsionen la competencia entre los dos bloques económicos. Asimismo, buscan impedir que China se aproveche de la rivalidad interna entre Estados Unidos y Europa.

