Una de estas modificaciones es permitir que las gallinas camperas se mantengan bajo un cobertizo de paneles solares, mientras sus huevos conservan los certificados de producción con libre salida.
La normativa actual de la UE prohíbe la instalación de paneles solares en áreas de libre salida debido a preocupaciones sobre posibles riesgos para los animales. Sin embargo, los colectores solares pueden ofrecer protección contra aves rapaces y permitir que las gallinas disfruten de sombra y frescor durante los días calurosos.
Además, este cambio también puede contribuir a la transición energética en la agricultura. En la avicultura ecológica, el uso de paneles solares ya está permitido.
Los países de la UE aplican de manera diferente la restricción sobre el uso de la salida libre para 'otros fines' según las normas comerciales actuales. En los Países Bajos no se permiten paneles solares en las áreas de libre salida, mientras que en algunas zonas en Alemania sí, por ejemplo, hasta en un 20% de la superficie.
La Comisión Europea ha abierto ahora un procedimiento de consulta administrativa breve para los países de la UE y el Parlamento Europeo. Si no presentan objeciones, las modificaciones podrían aplicarse pronto. En ese caso, también se incluirá una nueva disposición sobre el marcado de los huevos, que deberá realizarse a partir de ahora en la propia explotación avícola.
Aún no está claro qué reglas regirán este procedimiento. El marcado en el lugar mejora la trazabilidad de los huevos, lo que puede ayudar en caso de retiro si surge algún problema.
El eurodiputado neerlandés Bert-Jan Ruissen (SGP) lo considera una situación beneficiosa para las gallinas camperas, los huevos frescos y de alta calidad y la energía verde. Ya en 2019 planteó preguntas escritas a la Comisión Europea sobre la cobertura de las salidas con paneles solares. Ruissen mencionó la reducción del riesgo de gripe aviar como un interés muy importante. Según él, la vegetación del suelo y el acceso de las gallinas a la salida no se ven obstaculizados.
La Comisión Europea también quiere adaptar las normas comerciales para el empaquetado de verduras, frutas y carne. Se propone limitar el uso de plástico desechable en la industria alimentaria y de bebidas, y reducir los empaques de verduras y frutas. Los cambios propuestos probablemente implicarán costes de producción más altos, lo que podría traducirse en precios mayores para los consumidores.

