Uno de los cambios principales es la eliminación de ciertas reglas de licitación para proyectos de defensa que se realicen completamente dentro de la UE. Esto hará que las empresas europeas de defensa dependan menos de procedimientos prolongados que actualmente ralentizan las inversiones.
Además, la Comisión propone eximir a las empresas de defensa europeas de ciertos trámites aduaneros. Esta flexibilización aplica, entre otros aspectos, para el traslado temporal de material militar entre los estados miembros. La Comisión Europea considera esto un paso importante para agilizar ejercicios conjuntos y suministros.
También quiere la Comisión que el gasto en defensa quede fuera del cálculo de la deuda pública al evaluar los presupuestos nacionales. Esta propuesta se presenta como un incentivo para que los países de la UE inviertan más sin chocar con las normas presupuestarias europeas.
El texto incluye además medidas para facilitar proyectos de infraestructura transfronteriza. Por ejemplo, la Comisión desea que los procedimientos para la autorización de corredores militares de transporte (carreteras y ferrocarriles) sean más rápidos. Esto permitirá a las tropas y materiales desplazarse más fluidamente por Europa.
Estas propuestas forman parte de una estrategia europea más amplia para fortalecer colectivamente la capacidad de defensa. Tanto la UNN como la Comisión Europea señalan que la guerra en Ucrania y el empeoramiento de la situación de seguridad en Europa son razones para acelerar estos procesos.
Además de cambios estructurales, la Comisión también introduce "soluciones rápidas" temporales. Esto incluye procedimientos simplificados de aprobación para nuevas empresas de defensa que quieran beneficiarse de subsidios y contrataciones europeas.

