La Comisión Europea ha calificado las inversiones en centrales eléctricas de gas y nucleares como "sostenibles". Así, estas fuentes de energía seguirán siendo elegibles para recibir subvenciones europeas y nacionales durante los próximos quince años, bajo ciertas condiciones.
La decisión ya ha sido rechazada por varios países de la UE, entre ellos Países Bajos. Además, Austria y Luxemburgo han anunciado que llevarán esta decisión ante el Tribunal Europeo para impugnarla. También expertos de la UE y grupos parlamentarios europeos se han opuesto, porque Bruselas no se ajusta a sus propios compromisos sobre un medio ambiente más limpio y la reducción del calentamiento global.
Estos grupos se basan en conclusiones científicas que sostienen que (para cumplir con el Acuerdo de París) las nuevas inversiones en combustibles fósiles son tabú. Además, subrayan los peligros de los residuos nucleares y las centrales nucleares para el medio ambiente.
Países Bajos ha comunicado a la Comisión Europea que se opone a la clasificación de inversiones en gas natural como proyectos verdes, aunque aceptará la aprobación de la energía nuclear bajo ciertas limitaciones. Los países de la UE solo pueden impedir esta decisión si más de 20 de los 27 estados la rechazan. Además, una mayoría del Parlamento Europeo puede bloquear esta clasificación de taxonomía.
Francia es un firme defensor de mayores inversiones en energía nuclear para contrarrestar las centrales de gas (‘contaminantes’), mientras que Alemania ha decidido cerrar todas sus centrales nucleares (‘peligrosas’). Los países de Europa del Este, en cambio, sí quieren centrales eléctricas de gas para poder cerrar sus viejas centrales de carbón (‘aún más contaminantes’).
El eurodiputado neerlandés Paul Tang (PvdA) negoció con otros grupos parlamentarios sobre esta controvertida taxonomía para inversiones sostenibles. “La Comisión Europea pone en ridículo a los Países Bajos. El último intento del gobierno para convencer a Bruselas ha fracasado lamentablemente. Ahora el gobierno debe ser coherente y usar su derecho a voto para dejar esta propuesta fuera de la mesa.”
Los socialdemócratas en el Parlamento Europeo ya se han pronunciado firmemente contra esta propuesta. Quieren que el gas y los combustibles fósiles no se clasifiquen como verdes, sino como “naranja”. Paul Tang añadió: “Además, no queremos que las subvenciones ‘verdes’ se destinen a centrales de gas que solo retrasan la transición y no la aceleran. Eso podría pasar con la propuesta actual.”
“La Comisión Europea daña profundamente la credibilidad de la UE como líder climático”, afirma el eurodiputado de GroenLinks Bas Eickhout. “En la cumbre climática de Glasgow se dieron pasos cautelosos hacia la eliminación gradual de los combustibles fósiles. Ahora la Comisión Europea retrocede. Con esta decisión, la credibilidad de la UE como líder climático mundial sufre un enorme golpe.”

