La nueva ley europea debe garantizar que los productos fabricados, importados o vendidos en Europa no contribuyan a la deforestación o degradación forestal en ninguna parte del mundo. Para ello, las empresas deben demostrar que sus materias primas no provienen de áreas que hayan sido deforestadas después de finales de 2020.
Obligaciones
Las normas se aplican a productos y sectores relacionados con, entre otros, el ganado vacuno, la madera, la soja, el aceite de palma, el café, el cacao y el caucho. Las empresas grandes y medianas deberán cumplir con las obligaciones a partir del próximo año. Para algunas pequeñas empresas, la fecha límite es posterior, en 2027.
El lunes, la Comisión Europea presentó un paquete ajustado con aclaraciones, directrices actualizadas y modificaciones en la lista de productos cubiertos por la ley. Según Bruselas, estas adaptaciones buscan facilitar la aplicación y reducir considerablemente los costos para las empresas.
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Excepciones
Una de las modificaciones más destacadas es la propuesta de excluir el cuero de la ley. Al mismo tiempo, algunos otros productos derivados se añaden a la lista. Asimismo, tras quejas de diversos sectores industriales, se introducen varias excepciones para muestras de productos, ciertos materiales de embalaje, productos usados y residuos.
La decisión sobre el cuero ha provocado duras críticas por parte de organizaciones medioambientales y algunos políticos. Consideran que la Unión Europea debilita así un componente importante para la protección de los bosques. Según los críticos, las excepciones podrían poner en peligro la credibilidad y efectividad de la ley.
Al mismo tiempo, la Comisión rechaza flexibilizar más la ley. Algunos países de la UE querían agregar excepciones adicionales para zonas o empresas con bajo riesgo de deforestación. Por ahora, Bruselas mantiene esa puerta cerrada y subraya que el foco debe estar en la implementación y el cumplimiento.
Incertidumbre
En los últimos años ha habido mucha incertidumbre en torno a la ley. Su entrada en vigor ya fue aplazada dos veces y las empresas se quejaban de normas complicadas y una alta carga administrativa. Según la Comisión, las nuevas simplificaciones pretenden cambiar esa situación.
No está claro si el Parlamento Europeo y los gobiernos de la UE lograrán ponerse de acuerdo sobre esta propuesta ahora –nuevamente– modificada. Los partidarios ven la ley como una herramienta clave para la protección de los bosques y el clima, mientras que los opositores advierten sobre costos adicionales y obligaciones complejas.

