Ese tipo de acuerdos en la cadena se han impulsado en la nueva política agrícola común y ya no se verían como una ‘‘formación de cárteles’’.
En la nueva política agrícola no solo es posible incentivar objetivos climáticos y ambientales en la agricultura mediante subvenciones específicas, sino que también se facilita la posibilidad de realizar contratos de cadena amplia para ciertos productos. Según las reglas europeas, ahora en parte obsoletas, esos contratos podrían considerarse como distorsionadores de la competencia y/o del mercado.
La comisaria Margrethe Vestager (Competencia) recibió ya al establecer el Pacto Verde y de la granja a la mesa el mandato de flexibilizar las normas estrictas para permitir los ecoesquemas dentro de la agricultura. A través de las nuevas directrices se aclarará bajo qué condiciones se pueden establecer acuerdos en el sector agroalimentario en beneficio de iniciativas de sostenibilidad.
La comisaria Vestager señaló la necesidad de ampliar las reglas dentro de la agricultura. "La producción agrícola enfrenta actualmente grandes desafíos en sostenibilidad, desde el bienestar animal y la biodiversidad hasta los recursos naturales, la salud y el cambio climático.
Queremos asegurarnos de que los participantes del mercado en el sector agroalimentario puedan desarrollar iniciativas conjuntas de sostenibilidad para abordar estos desafíos, respetando nuestras normas de competencia", afirmó Vestager.
El comisario de Agricultura Janusz Wojciechowski dijo al anunciar la ronda de consultas: "La transición hacia una producción agrícola más resiliente y sostenible requiere una mejor cooperación en toda la cadena de suministro, para que los agricultores obtengan un retorno justo por sus esfuerzos para hacer su producción más sostenible de lo que es obligatorio actualmente".
Se espera que los nuevos acuerdos de sostenibilidad sean válidos legalmente a finales de este año. Más adelante esta primavera también se celebrará un simposio al respecto.

