El lunes, Koval intentará en Bruselas convencer a sus homólogos de la UE de que una futura membresía ucraniana en la Unión Europea no tiene por qué ser una amenaza, sino que ofrece al sector agrícola la oportunidad de tomar un nuevo rumbo.
El sector ganadero ucraniano deberá primero ser reconstruido antes de poder hablar de una ampliación de las exportaciones. Según Koval, en 1991 había aproximadamente 28 millones de vacas en Ucrania, en comparación con poco más de 2 millones actualmente.
Si la reestructuración ganadera tiene éxito, Ucrania podría convertirse en un "edén agrícola y lechero", según el ministro. Anteriormente, Koval mencionó en una entrevista radial una "buena dinámica exportadora". A pesar del ataque ruso, la exportación agrícola de Ucrania habría vuelto al nivel prepandemia, dijo.
La prioridad ahora es diversificar aún más las cadenas de suministro, transporte y movilidad. Koval ve especialmente un potencial adicional de ventas en África y el sudeste asiático. Países como Malasia, Indonesia y Bangladés habrían mostrado interés, principalmente en carne y productos lácteos.
Sin embargo, Koval también dejó claro que el país todavía se encuentra en una situación muy dramática como resultado de la invasión rusa. Calculó los daños solo en el sector agrícola en aproximadamente 75 mil millones de euros. De esa cifra, 12 mil millones de euros corresponden a daños indirectos, por ejemplo, debido a mayores costos de transporte a causa del bloqueo del Mar Negro.
También observa con preocupación lo que llamó ‘desinformación’ sobre la exportación agrícola ucraniana hacia la UE. "El enemigo distorsiona la realidad y difunde mitos", afirmó Koval. Negó que el mercado europeo esté "inundado" con carne de ave y azúcar ucranianos. Por ejemplo, la cuota para la exportación de azúcar ucraniana a la UE para el próximo año será de solo 109.000 toneladas, mientras que la UE importa en total 3 millones de toneladas de azúcar al año.

