Países Bajos ha advertido a los demás países de la UE sobre la base financiera del plan de transición de combustibles de las Comisiones de Clima lideradas por Frans Timmermans.
Para deshacerse lo antes posible de las importaciones rusas de petróleo y gas, la Comisión Europea lanzó esta primavera un plan de transición energética radical. Ese plan prevé una combinación de ahorro energético (electricidad y gas), cambio al gas natural licuado (GNL), mayor compra a países de Oriente Medio, muchos más parques eólicos en el Mar del Norte, más producción de biogás agrícola y mayores impuestos a los grandes consumidores de energía.
Timmermans quiere financiar en parte este plan multimillonario con distintos fondos de subsidios europeos, como el fondo rural de la PAC (la segunda columna). También pretende utilizar reservas financieras del impuesto al carbono ETS. La Comisión Europea afirma que los países de la UE pueden recaudar 20.000 millones de euros vendiendo permisos ‘inactivos’ de la "reserva de estabilidad del mercado" del mercado de carbono europeo.
Países como Países Bajos, Alemania y Dinamarca se oponen a esta idea y advirtieron que manipular la reserva del mercado podría minar la confianza en la política climática. Vender más permisos no solo reduciría el precio del carbono, sino que también haría más barato contaminar, dijo recientemente el ministro de Energía Rob Jetten.
“Es de suma importancia mantener la integridad del ETS”, declaró la ministra de Finanzas Sigrid Kaag a sus colegas de la UE esta semana en Bruselas. La Comisión de Agricultura del Parlamento Europeo lanzó la semana pasada un ataque frontal contra los planes de financiación de Timmermans y su intervención en la segunda columna de la PAC.
Algunos diplomáticos de la UE permanecen cautelosos ante cambios que puedan socavar la confianza recién adquirida en el mercado ETS, y uno advirtió contra el uso del mercado de carbono como una “hucha” para otros fines políticos.

