La cumbre financiera de los jefes de gobierno europeos sobre el presupuesto plurianual se interrumpió prematuramente sin resultados. Según el presidente de la UE, Charles Michel, no fue posible llegar a un acuerdo. La salida de los británicos de la UE ha generado un déficit de 60 a 75 mil millones de euros en los ingresos del presupuesto de la UE.
Los intentos de Michel para superar las posturas divergentes de los 27 estados miembros no tuvieron éxito. El bloqueo surgió porque Países Bajos, Dinamarca, Suecia y Austria no quieren aumentar su contribución anual. Muchos otros países de la UE, en cambio, desean un presupuesto más alto. También hay mucha oposición a posibles recortes en los subsidios agrícolas y en los fondos para el desarrollo regional.
Las diferencias de opinión entre los gobiernos de la UE no sólo se refieren a cómo cubrir la pérdida de la contribución británica, sino también a la visión futura de la nueva Comisión Europea sobre la política climática, el Pacto Verde, nuevas tecnologías, una mejor vigilancia fronteriza y otras políticas nuevas. Para esto se deben buscar nuevos ingresos o recortar significativamente los gastos actuales.
Además, la Comisión Europea y el Parlamento Europeo consideran que deben explorarse "otras fuentes de ingresos". Muchos entienden ese término ambiguo como que la Unión Europea debería establecer sus propios "impuestos", algo a lo que la mayoría de los países de la UE se ha opuesto firmemente hasta ahora. Con ello, la UE podría recaudar impuestos directamente de los residentes de los países miembros. Hasta ahora, todos los ingresos de la UE pasan por los presupuestos de cada uno de esos países.
En el ámbito de la UE ya se discute la introducción de un tipo de impuesto a internet, por el cual las grandes empresas tecnológicas mundiales tendrían que pagar impuestos sobre las ganancias que obtienen en esos países. También se piensa en un tipo de "impuesto de sostenibilidad" sobre productos importados que dañan el medio ambiente y sobre botellas plásticas desechables.
El gobierno neerlandés no quiere que Países Bajos aumente su contribución más allá de lo que ya aporta. Actualmente, Países Bajos paga más de lo que recibe y es el quinto mayor contribuyente neto. En 2018, Países Bajos aportó 2.500 millones de euros más al presupuesto de la UE de lo que recibió directamente. “El beneficio que Países Bajos obtiene del mercado interno no está calculado aquí”, matizó un portavoz de la Comisión Europea.
El primer ministro neerlandés, Mark Rutte, calificó el estancamiento de las negociaciones como "no un desastre. La vez anterior tampoco logramos un acuerdo en unos meses", dijo Rutte. Algunos puntos de un documento de compromiso del presidente de la UE, Michel, que llegó a la mesa de negociación el viernes por la noche, sorprendieron gratamente a Rutte. Contenía varios aspectos interesantes para Países Bajos, también sobre descuentos, pero ese documento fue rechazado por 17 estados miembros. En el documento también se sugería conceder a Países Bajos ingresos adicionales durante algunos años por aranceles aduaneros.
Según Michel, la reunión con los jefes de gobierno fue útil y necesaria. En los próximos días y semanas se realizarán muchas consultas informales, dijo. No se sabe cuándo volverán a reunirse los jefes de gobierno. Michel consideró que no era el momento apropiado para fijar una fecha para una nueva cumbre.

