El comisario europeo Frans Timmermans presenta el martes en el Parlamento Europeo en Estrasburgo los primeros marcos financieros del Pacto Verde de la UE. La nueva Comisión Europea presidida por Von der Leyen y el vicepresidente Timmermans quieren hacer que la UE sea sostenible, ecológica y resistente al cambio climático en un plazo de treinta años.
Para los próximos diez años se necesita un “Plan de Inversiones Sostenibles” de aproximadamente 1000 mil millones de euros. El dinero debe provenir principalmente de la reubicación de partidas ya existentes en el presupuesto europeo actual, complementado por inversiones de empresas y por cofinanciación de los países miembros de la UE.
El Pacto Verde europeo implica en realidad una transformación completa de la forma de trabajar actual de la UE, donde empresas y gobiernos pueden recibir apoyo financiero para sus planes, que pueden variar según el país. Cuando la UE comience a apoyar únicamente proyectos ecológicos enfocados en la reducción de la contaminación CO2, en productos no contaminantes, será necesario realizar cambios profundos.
Los planes a futuro de la Comisión Europea actual incluyen, entre otros, la plantación masiva de árboles y bosques, la construcción de viviendas energéticamente eficientes y la instalación de un millón de puntos de recarga para coches eléctricos. Según Timmermans, las familias en toda Europa podrán alquilar un coche eléctrico por una cuota fija mensual. Para ello, el Banco Europeo de Inversiones (BEI) debe conceder préstamos más baratos a los concesionarios en Europa del Este, facilitando así el leasing privado de coches eléctricos.
La Comisión Europea también está trabajando en un impuesto a la importación para productos contaminantes que Europa importe de países asiáticos o sudamericanos. A partir de ahora se tendrá en cuenta si la producción de dichos productos ha sido “climáticamente neutra”. Este plan, que implica que la contaminación de CO2 se pague en la frontera, será presentado el próximo año.
El plan de inversiones forma parte del Pacto Verde acordado por los líderes de la UE en diciembre. Sólo Polonia aún no se ha comprometido con el objetivo acordado. El país quiere primero garantías de compensación financiera por sus esfuerzos. El fondo de transición podría ser la clave para que Polonia se comprometa.
Por eso, Von der Leyen y Timmermans abogan por un fondo especial de 100 mil millones de euros para los países donde la transición de industrias antiguas y contaminantes a una producción sin emisiones suponga un esfuerzo y coste desproporcionados. Principalmente se piensa en eliminar la minería de carbón en Polonia y Eslovaquia.
La financiación de ese fondo de transición consistirá en una pequeña parte de dinero nuevo de la UE. Para ello, se deben liberar 7.5 mil millones de euros en el marco financiero plurianual 2021-2027. Los ministros de la UE están de acuerdo en esos 7.5 mil millones, pero aún no en el marco financiero global. Países Bajos, Suecia, Dinamarca y Austria quieren mantener ese presupuesto en el 1.00 por ciento de la economía total; otros países de la UE aceptan un pequeño aumento. Pero el Parlamento Europeo y Von der Leyen y sus colaboradores dicen que para nuevas tareas se necesita dinero nuevo.
Ese fondo de transición de 100 mil millones consistirá en gran parte en la sustitución de fondos de subvenciones ya existentes y de los llamados fondos estructurales de la UE. Los países de la UE con “regiones pobres” o alto desempleo o infraestructuras deficientes o sistemas sociales atrasados reciben actualmente (desde hace muchos años) grandes flujos de subvenciones. Los países pueden utilizar parte de esos fondos estructurales para sus propios proyectos. Timmermans teme que los gobiernos de la UE no estén muy inclinados a usar “dinero de su propio bolsillo”.
Además, Timmermans considera que las actuales subvenciones agrícolas de la UE deben utilizarse de manera diferente y mejor: no como apoyo a grandes agroindustrias y productores alimentarios, sino como apoyo al ingreso de agricultores individuales que produzcan de manera sostenible y ecológica. También se prevé cierta resistencia a estas medidas.

