Dicha propuesta, que aspira a una prohibición temporal de estas técnicas, contradice las conclusiones de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), que no ve objeciones a su uso. EFSA afirma que las NTG, como CRISPR-Cas, son seguras y no conllevan mayores riesgos que las técnicas tradicionales de mejora genética.
Sin embargo, la propuesta de Hungría es controversial. Varios Estados miembros de la UE, entre ellos Países Bajos, abogan por flexibilizar las estrictas normas vigentes sobre organismos genéticamente modificados (OGM). Destacan las ventajas de las NTG, como el desarrollo más rápido y eficiente de cultivos que son más resistentes a enfermedades y al cambio climático.
Los opositores, entre ellos Polonia y Hungría, continúan preocupados por los efectos éticos y sanitarios de la modificación genética.
La presidencia húngara en sí misma también es objeto de controversia. Hungría es criticada dentro de la UE debido a preocupaciones sobre el estado de derecho y los valores democráticos en el país. Estas críticas ensombrecen su liderazgo temporal en la UE.
Además, los líderes europeos están deliberando actualmente sobre la composición de una nueva Comisión Europea. Estos cambios podrían llevar a modificaciones en la política agrícola actual de la UE. Por ello, se espera que en los próximos meses no se tomen decisiones drásticas en relación con la regulación de las NTG.
La división entre los Estados miembros de la UE y la incertidumbre sobre la futura formulación de políticas complican el camino hacia una postura unificada sobre las NTG. Mientras algunos países insisten en la innovación y el progreso, otros se mantienen cautelosos por precaución y consideraciones éticas. El debate sobre el futuro de la mejora genética en la agricultura europea seguramente seguirá siendo complejo.

