La controversia alcanzó un punto álgido la semana pasada cuando la ministra de Medio Ambiente, Leonore Gewessler (Los Verdes), apoyó durante una reunión del Consejo de Ministros de la UE la controvertida Ley de Restauración de la Naturaleza. Gracias a ese apoyo austriaco, se logró por poco una mayoría, a pesar de la petición explícita del canciller federal Karl Nehammer de abstenerse de votar.
Esto provocó una dura reacción del ÖVP y agravó la ya tensa relación entre los socios de la coalición. Acusan a la ministra Gewessler de cooperar en un juego político de poder de políticos verdes europeos para imponer el Plan de Restauración de la Naturaleza del Comisario de Medio Ambiente Sinkevicius.
Dicha ley de restauración de la naturaleza exige, entre otras cosas, que los estados miembros de la UE restauren al menos el 30 % de sus hábitats naturales para 2030, con objetivos adicionales para 2040 y 2050. En el último año y medio, la mayoría de los elementos obligatorios del proyecto se eliminaron durante las negociaciones en Bruselas y muchos países obtuvieron 'excepciones individuales para situaciones nacionales excepcionales'. Al final, solo seis países votaron en contra de la propuesta, entre ellos los Países Bajos.
Durante una rueda de prensa improvisada en Viena, el canciller Nehammer habló de una grave ruptura de confianza y sugirió que la cooperación con Los Verdes está en peligro. El canciller está iniciando procedimientos ante tribunales europeos contra su propia ministra, pero ya está claro que Bruselas lo desestima como 'asuntos internos austriacos'.
El ministro de Agricultura del ÖVP, Totschnig, acusó a la ministra Gewessler de utilizar su voto en la UE como punto de partida para su campaña electoral parlamentaria. Justo la semana pasada, el gabinete decidió fijar el 29 de septiembre como fecha para esas elecciones. Los Verdes calificaron la acusación de Totschnig como un intercambio de reproches, recordando que él mismo presentó hace menos de dos semanas un 'plan agrícola propio del ÖVP'.
Por el momento, el ÖVP ha decidido no derribar a la coalición ya en funciones. Debido a todo este lío, la reunión ministerial semanal de la semana pasada se realizó por escrito, y también corre riesgo de estancarse el expediente complicado sobre el bienestar animal y la modernización de las granjas de cerdos.
Recientemente, el tribunal austriaco anuló la decisión previa de la coalición que otorgaba hasta 2040 para que las granjas porcinas reemplazaran sus suelos de rejilla 'rechazados'. En respuesta, la ministra verde de Bienestar Animal propuso adelantar el plazo a 2030, pero esto ha sido rechazado por el sector agrícola austriaco (y el ÖVP). Este asunto también se está convirtiendo en un punto de conflicto en la acalorada campaña electoral austriaca.

