Por ello, el ministro Adema mantiene para 2023 sus acuerdos con la Cámara de Representantes y con sus homólogos de la UE, aunque prevé otras posibilidades para el próximo año.
Tras la reunión mensual de agricultura de la UE en Bruselas, Adema comentó a petición de los medios que está dispuesto a defender ante el Comisario de Agricultura, Wojciechowski, un régimen especial para “zonas sensibles a la lixiviación”. Otros países de la UE seguramente también disponen de ejemplos prácticos en este sentido. Además, quizá solo se deba considerar “ciertos cultivos”.
Adema anunció que también está abierto a dialogar con el sector agrícola neerlandés. Respondía así a la solicitud reciente de la asociación agraria neerlandesa LTO. Los productores de patata señalaron que la naturaleza no se ajusta al calendario humano.
Adema indicó que si el sector propone una alternativa que se ajuste a las cifras y criterios europeos sobre la lixiviación y contaminación del suelo, él estaría dispuesto a presentarlo en Bruselas. Con un enfoque así (cumplir con los criterios ambientales, pero por otro camino), Países Bajos consiguió el año pasado abrir el estancado debate dentro de la UE sobre permitir la fertilización con fuentes naturales (Renure).
Otros países ya han insistido sin éxito en Bruselas para modificar la fecha del calendario para la siembra de cultivos de cobertura. Los países de la UE quieren mantener los objetivos de la política agrícola común, pero si dichos objetivos pueden lograrse de otra forma, normalmente en Bruselas están dispuestos a dialogar, según el sentido de la respuesta de Adema.
También señaló que, por ejemplo, el sector de la patata puede optar ya ahora por cosechar después del 1 de octubre debido al lento crecimiento de la cosecha (y sembrar cultivos de cubierta), aunque eso conllevará que Bruselas permita usar 5 kilos menos de fertilizantes en la próxima temporada. Según Adema, hay agricultores que ni siquiera alcanzan ese límite de 5 kilos.

