La Comisión Europea ha propuesto permitir de manera más amplia los alimentos de productos agrícolas modificados con nuevas técnicas genéticas (NGT) como Crispr-cas. Estos ya no necesitarían cumplir con controles previos estrictos ni requerirían un etiquetado separado.
En el Consejo Mensual de Agricultura de LNV en Bruselas se debatió por primera vez qué procedimientos son necesarios para implementar estas nuevas normas sobre OMG. Quedó claro que los países de la UE aún no están alineados. Para Países Bajos, el uso de la edición genética representa oportunidades para la transición hacia un sistema agrícola y alimentario más sostenible.
Según el ministro Adema, investigaciones propias han demostrado que es seguro para humanos, animales y el medio ambiente. Las nuevas técnicas pueden aumentar la resistencia de los cultivos y son necesarias para el futuro de la agricultura. De lo contrario, Europa corre el riesgo de quedarse atrás, dijo el lunes en Bruselas.
Adema escribió que varios Estados miembros desean permitir la categoría ligera NGT 1 sin restricciones, incluso en el sector ecológico. La posición del gobierno saliente de Países Bajos es respetar el deseo del sector ecológico de mantenerse libre de estas técnicas. Otros ministros de LNV también están en contra o no están impacientes.
Mientras tanto, las comisiones de Agricultura y Medio Ambiente del Parlamento Europeo han acordado celebrar reuniones para tramitar la propuesta lo antes posible. Esperan concluir antes de las elecciones europeas (junio de 2024). Pero la comisaria de Medio Ambiente Sinkevicius ya advirtió que aún queda mucho trabajo legal por hacer antes de que se presente un proyecto de ley formal. Especialmente, la eliminación del llamado “principio de precaución” podría generar obstáculos.
También hay un primer borrador de informe en el Parlamento Europeo presentado por la democristiana sueca Jessica Polfjärd (PPE/CDA). Ella aboga por implementar las nuevas técnicas rápida y ampliamente, con aún menos restricciones que las propuestas por la Comisión.
La oposición de izquierda en el Parlamento Europeo considera que el sector ecológico debe permanecer libre de ingeniería genética y que esto debe reflejarse en las etiquetas. La eurodiputada neerlandesa Anja Hazekamp (PvdD) exige por ello una zona de amortiguamiento de al menos 5 kilómetros entre cultivos transgénicos y ecológicos para evitar la polinización cruzada. En caso de contaminación cruzada, al menos debe garantizarse que el contaminador pague mediante buenas regulaciones de responsabilidad.

