El ministro de Agricultura español, Luis Planas, ha instado a la Comisión Europea a no implementar por el momento leyes medioambientales más estrictas para los agricultores europeos. Los comisarios de Medio Ambiente y Clima, Sinkevicius y Timmermans, presentaron el martes nuevos criterios contra la contaminación atmosférica a partir de 2027, que también se aplicarán a la ganadería.
El ministro español se refirió a la nueva situación alimentaria provocada por la invasión rusa en Ucrania, y afirmó que la Comisión Europea “debe ser coherente consigo misma”.
Por otro lado, destacó que por ahora solo es una propuesta que deberá ser discutida en los próximos años, también bajo la próxima presidencia española del Consejo de la UE.
Planas recibió el jueves por la noche un apoyo unánime del ministro francés Julien Denormandie, quien actualmente preside el Consejo de Ministros. Denormandie calificó la propuesta de “tontería”.
Denormandie consideró ridículo que la UE imponga normas medioambientales más estrictas para la carne de las explotaciones europeas, y no para la carne importada de Sudamérica. Con los nuevos criterios, las grandes granjas pasarían a ser consideradas como “industria.”
La Directiva de emisiones industriales (EID) se aplicará a cincuenta mil instalaciones industriales europeas y al 13 % de todas las explotaciones ganaderas de la Unión Europea (UE), señala la Comisión Europea. El endurecimiento de las normas debe conducir a la erradicación de la contaminación atmosférica y a una economía climáticamente neutra en 2050.
La propuesta desde Bruselas afectaría al 10 a 20 % de las granjas avícolas y porcinas en la UE y, en el caso de las primeras, también a grandes explotaciones ganaderas, responsables conjuntamente del 60 % de las emisiones de amoníaco y del 43 % de las emisiones de metano del ganado en la UE.
El comisario de Agricultura, Janus Wojciechowski, mostró cautela en una rueda de prensa en Luxemburgo al comentar la propuesta de sus colegas comisarios. Señaló que gracias a él se suavizó una versión anterior de la propuesta, pasando de afectar a granjas de 100 a 150 vacas, de modo que las normas de emisiones más estrictas afectarían no a 160 000 sino a 80 000 explotaciones ganaderas.

