Los ministros de Medio Ambiente de los 27 países de la UE aprueban una prohibición sobre la importación de productos alimentarios procedentes de países donde hay deforestación. A partir de 2030 estará prohibida la importación de soja, carne de res, aceite de palma, madera, cacao y café si su cultivo y producción contribuyen a la deforestación.
La prohibición no solo abarca la deforestación, sino también la “degradación forestal” y la “transformación estructural de bosques primarios”.
Con ello, los ministros confirman una propuesta similar anterior de la Comisión Europea. El compromiso ahora aprobado por los países de la UE también permite bloquear productos derivados como cuero, chocolate y muebles provenientes de áreas naturales amenazadas.
Además, los ministros de Medio Ambiente desean establecer requisitos específicos para la soja en el alimento para ganado. Estos dos últimos compromisos aún deben ser acordados entre los países de la UE y el Parlamento Europeo.
El consumo europeo es responsable del 16% de la deforestación mundial, lo que convierte a la UE en el segundo mayor destructor de bosques tropicales, después de China y antes que India y Estados Unidos.
En la práctica, los importadores deberán poder indicar dónde, cómo y con qué materias primas están hechos los productos importados. Será necesario demostrar la trazabilidad ante las autoridades de la UE mediante geo-localización y fotografías satelitales. Esto también se aplicará al origen de los cultivos, según está previsto.
El nivel requerido de verificación ha sido desarrollado por Francia. Según París, la propuesta original ha sido “considerablemente reforzada” al incluir los derechos humanos y los intereses de pueblos indígenas y pequeños productores.
Organizaciones medioambientales han denunciado “deficiencias” en el acuerdo, ya que otros productos importantes como el maíz, la carne de cerdo y las aves de corral no han sido incluidos en la nueva prohibición.
La organización estadounidense Fern dio la bienvenida a la inclusión de los derechos de los pueblos indígenas “sobre el papel”, pero teme que esta protección “no sea respetada” debido a la falta de controles suficientes.

