El vicepresidente Frans Timmermans de la Comisión Europea considera que los estudios recientes sobre las consecuencias del Pacto Verde y la estrategia 'De la granja a la mesa' ofrecen una imagen distorsionada. Según Timmermans, esos estudios solo analizan el lado de la producción.
El comisario de clima Timmermans afirmó esto el 7 de octubre durante una audiencia pública de la Comisión de Energía y Clima de la Cámara Baja neerlandesa. Los diputados conversaron con Timmermans sobre los planes climáticos de la Comisión Europea, el paquete de medidas climáticas bajo el título ‘Fit for 55’. Timmermans participó en esa reunión mediante videoconferencia.
“Al centrarse únicamente en ciertos objetivos del lado de la producción, se obtiene una imagen distorsionada. Este es un problema más general con el modelo científico actual utilizado en muchos de estos estudios. Por ejemplo, no se tiene en cuenta el lado de la demanda, y ahí ocurre mucho”, citó un portavoz de la Comisión Europea a Timmermans al ser consultado.
“Lo puedes comprobar tú mismo en el supermercado: una creciente demanda de alimentos con menos pesticidas, mejor bienestar animal, etc. Y en Europa la demanda de alimentos orgánicos ha crecido un 60% en diez años. […] Eso no ha tenido consecuencias dramáticas para la producción”, dijo Timmermans a los diputados.
Todos los estudios publicados hasta ahora sobre las consecuencias de la reducción de productos químicos en la agricultura indican una disminución de la producción, aumento de los precios de los alimentos, menos exportación y más importación.
Un portavoz en Bruselas señaló que esos estudios no predicen el futuro, y además está claro que los costos de no hacer nada son mayores. En las conclusiones finales de la investigación del JRC se concluye en primer lugar que “los tiempos están cambiando…”.
La semana pasada, la mayoría de los ministros de Agricultura en Luxemburgo afirmaron que la protección climática no debe obstaculizar la producción de alimentos. Polonia, Chequia, Hungría, Rumania, Bulgaria y Eslovaquia enfatizaron que los requisitos no deben provocar un aumento en los precios de los alimentos. Sobre todo, los países de Europa del Este miembros de la UE rechazaron tajantemente cualquier limitación en el número de animales.
Solo Países Bajos, Suecia y Dinamarca aceptaron el paquete “Fit for 55”. Pero estos países también exigieron más incentivos financieros para los agricultores con el fin de proteger el clima.

