Ucrania ha propuesto obtener el estatus de observadora en el proceso de reforma de la Política Agrícola Común. Esta actualización debe otorgar al país influencia inmediata en la política agrícola sobre la cual la UE tomará decisiones en los próximos años, según el viceprimer ministro ucraniano Taras Kachka.
Kachka expuso en la reunión del Consejo de Agricultura en Luxemburgo que Ucrania quiere formar parte de una estrategia agroalimentaria europea conjunta. Según él, el sector agrícola ucraniano ya se está desarrollando en línea con las normas de la UE.
La Comisión Europea apoya la integración de Ucrania en el sistema agrícola y alimentario europeo. El comisario Christophe Hansen afirmó que es muy importante mostrar solidaridad con Ucrania en su lucha por la libertad e independencia de Rusia.
La cooperación más estrecha se vincula a mejoras y reformas que, según Bruselas, Kiev debe implementar. Hansen enfatizó que Ucrania debe cumplir con los estándares europeos, como el bienestar animal y la protección de cultivos, a más tardar en 2028. Según él, esto es esencial para una futura integración. La Comisión Europea considera la modernización de las relaciones comerciales como parte del apoyo político.
Sin embargo, dentro de la UE existen tensiones respecto a la dirección hacia Ucrania. Hungría se ha expresado firmemente en contra de pasos adicionales hacia la adhesión a la UE. El ministro húngaro Szijjarto dijo que mientras el actual gobierno húngaro esté en el poder, no se aprobará la plena membresía ucraniana.
Según Hungría, las propuestas ponen en peligro la estabilidad económica y el mercado laboral en muchos países de la UE. Por ello, Hungría mantiene una prohibición sobre la importación de productos agrícolas ucranianos. El ministro Nagy considera que los acuerdos actuales priorizan las necesidades de Ucrania sobre las de las comunidades agrícolas europeas y advierte sobre consecuencias negativas en las regiones fronterizas.
Justamente esta semana ha entrado en vigor un nuevo tratado comercial entre Ucrania y los países de la UE. Este reemplaza la generosa exención de aranceles de importación que Bruselas otorgó a las exportaciones ucranianas durante los últimos tres años. En el nuevo tratado comercial se han establecido acuerdos que permiten a Bruselas frenar la importación de productos agrícolas ucranianos si resulta perjudicial para los agricultores en los países vecinos.

