La recién nombrada presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, viaja este miércoles a Londres para su primer encuentro oficial con el primer ministro británico Boris Johnson. Sin duda, el principal tema durante su reunión bilateral será: las negociaciones sobre la futura relación comercial entre Europa y Reino Unido.
Tras una aplastante victoria electoral en diciembre, el gobierno de Johnson avanza sin problemas hacia una salida británica de la Unión Europea el 31 de enero. En esa fecha, los británicos dejarán la UE, con un período de transición hasta finales de este año en el que prácticamente no habrá cambios. Durante esos 11 meses deberá alcanzarse un acuerdo sobre la relación (futura) en áreas como el comercio.
Los expertos consideran muy improbable que eso sea posible. Habitualmente, la UE tarda años en cerrar tales acuerdos. En ese período, que Johnson no quiere extender, debe lograrse un acuerdo sobre la futura relación (comercial). Von der Leyen ya calificó a principios de diciembre como “muy desafiante” poder cerrar un trato en ese lapso. Si no se logra, se amenaza con una brexit caótica.
El núcleo del problema es el procedimiento de negociación meticuloso requerido: los países de la UE tomarán como base para su nuevo acuerdo comercial con los británicos sus actuales tratados comerciales. Los 27 países restantes de la UE no querrán salir perjudicados por la salida británica. Por el contrario, los británicos quieren precisamente deshacerse de esos actuales tratados de la UE, y cuantos más cambios quieran imponer, más temas habrá que negociar.
Además, la UE (tanto funcionarios como políticos) ha ganado en las últimas décadas mucha experiencia en ‘armonizar’ y ‘conciliar’ diferencias entre sus países miembro, mientras que ahora, con las negociaciones británicas, el debate se centra en cuánto podrán desviarse los británicos.
Por el momento, parece que un nuevo acuerdo pesquero UE-Reino Unido podría convertirse en un gran obstáculo. Los pescadores británicos quieren, a toda costa, “expulsar a esos barcos extranjeros (=competencia) de sus aguas”, mientras que las flotas de pesca de Holanda, Alemania y Dinamarca no pueden prescindir de ellas.
Johnson insiste en que el acuerdo debe cerrarse antes de finales de 2020. Si no se logra, se amenaza con una brexit caótica. Las negociaciones no serán sencillas. Varios líderes de la UE ya han trazado líneas rojas. “Si quieres acceso de tus productos a nuestro mercado interior, debes respetar nuestras normas y reglas”, expresó Manfred Weber, demócrata cristiano y presidente del grupo parlamentario más grande en el Parlamento Europeo.

