Bajo el lema «dar un futuro a la producción local de alimentos», se esperan alrededor de 1.000 tractores frente a los edificios gubernamentales belgas este viernes. Sobre ambos asuntos todavía no hay un acuerdo en la política flamenca y belga.
Los agricultores protestantes conducen sus tractores desde las distintas provincias flamencas. Circulan hacia Bruselas por carreteras secundarias; las autopistas están prohibidas para vehículos agrícolas.
Los agricultores y hortelanos flamencos protestan contra el acuerdo de nitrógeno tal como está siendo preparado ahora. Según ellos, este causa una «catástrofe socioeconómica» en el sector agrícola. Exigen una revisión profunda del acuerdo de nitrógeno.
Los agricultores también piden que se apruebe inmediatamente la Política Agrícola Común (PAC) flamenca. Mientras no haya claridad sobre las nuevas reglas, no pueden comenzar sus trabajos de campo ni cultivos.
El plan agrícola flamenco fue presentado a la UE el pasado marzo (y aprobado), pero fue endurecido en el último momento (22 de diciembre) a instancias de la Inspección Flamenca de Medio Ambiente.
Esta última medida aún no ha sido aprobada por la coalición flamenca, aunque las nuevas normas entraron en vigor el 1 de enero. La Comisión Europea ya ha enviado una «carta de advertencia» porque los agricultores flamencos podrían perder subvenciones de la UE.
En la política flamenca, los dos asuntos «nitrógeno» y «PAC-NSP» están vinculados, lo que no fomenta las negociaciones entre los partidos de la coalición. Además, algunas organizaciones medioambientales ya han iniciado procedimientos judiciales.

