El ministro de Agricultura alemán, Cem Özdemir, ha presentado el marco para una etiqueta alemana de bienestar animal en los envases de alimentos. Esto comienza con la industria porcina y se ampliará por fases a otros tipos de alimentos. Alemania quiere que el logotipo obligatorio sea evaluado por la Unión Europea, donde desde hace varios años se discute la implementación de etiquetas alimentarias uniformes obligatorias.
Aún está por definirse cómo debe ser exactamente el logo estatal alemán. Sin embargo, ya se sabe que Özdemir quiere introducir cinco criterios de evaluación para la etiqueta. Deberá quedar claro para el consumidor cómo fueron criados los animales, desde el espacio disponible hasta la alimentación o los medicamentos o químicos administrados. Se deberá establecer un sistema completamente nuevo de control por parte de entidades e inspectores que garantizarán la emisión y supervisión de las etiquetas.
Las cadenas de supermercados alemanas utilizan desde hace algunos años un sello propio, voluntario, para la carne, cada uno con sus propias elecciones y criterios, lo que genera una gran confusión para los consumidores alemanes.
A principios de este año, la predecesora de Özdemir, Julia Klöckner (CDU), quiso implementar un logo uniforme voluntario con normas superiores a las legales, pero fue bloqueado por el SPD. La nueva coalición de centroizquierda ‘semáforo’ ha hecho de la sostenibilidad en la agricultura y ganadería uno de sus puntos clave.
El etiquetado obligatorio se aplicará a todos los alimentos que contengan productos animales, incluidos productos procesados, como pizzas de pepperoni congeladas o ensaladas preparadas con tiras de pollo. También deberán etiquetarse productos envasados en supermercados, productos en las charcuterías, venta en línea y en supermercados.
En una primera reacción, tanto organizaciones agrícolas como grupos ecologistas destacan que el etiquetado debe ser parte de un concepto más amplio para la reestructuración de toda la ganadería. El presidente de la DBV, Joachim Rukwied, afirma que también debe existir un plan (¡y subsidios!) para la modernización de las granjas. Özdemir también considera que debe establecerse un programa para la transformación a establos más respetuosos con los animales a largo plazo.
Esto último podría resultar complicado dentro de la coalición. Por ejemplo, los liberales demócratas (FDP) se han pronunciado recientemente en contra de la propuesta de un impuesto de bienestar animal sobre los productos animales, y la coalición aún no ha acordado cómo se financiaría algo así.
Özdemir declaró que esta es solo la primera de cuatro partes que el gobierno alemán está preparando para el futuro de la ganadería. “La agricultura ganadera solo puede ser sostenible si ofrece a los agricultores una perspectiva con la que puedan ganar un buen ingreso”, dijo el ministro de Los Verdes.

