El presupuesto promete un crecimiento modesto del gasto con un fuerte enfoque en los recortes necesarios y en la redistribución de los presupuestos, más que en iniciativas nuevas a gran escala.
El ministro de Finanzas Christian Lindner (FDP) enfatizó que era necesario tomar decisiones difíciles para cumplir con las estrictas reglas financieras de Alemania. Subrayó que es esencial no superar el límite máximo de endeudamiento.
El presupuesto para 2025 prevé gastos por valor de 445,7 mil millones de euros. Uno de los aspectos destacados es la asignación de dinero adicional para Defensa y para la construcción y mantenimiento de infraestructuras de carreteras y ferrocarriles. Defensa recibirá 1,7 mil millones de euros más, una medida que, según el canciller Olaf Scholz, es necesaria debido a las actuales tensiones geopolíticas y a las obligaciones dentro de la OTAN.
En cuanto al Ministerio de Agricultura y Alimentación, dirigido por Cem Özdemir (Los Verdes), se ha asignado un presupuesto de 6,86 mil millones de euros. Esta cantidad es casi igual que la de este año y está destinada principalmente a la sostenibilidad del sector agrícola y al apoyo a pequeñas y medianas empresas agrícolas que están en proceso de transición hacia procesos de producción más respetuosos con el medio ambiente.
Con aproximadamente 4,1 mil millones de euros, más de la mitad del presupuesto del BMEL se destina a gastos en políticas agrícolas sociales. También se continuará con la subvención para el seguro contra accidentes agrícolas: al igual que antes, están disponibles 100 millones de euros para esto. Las subvenciones para la transición en la ganadería se mantienen en un nivel alto y crecerán según lo planeado, destacó Özdemir. Para ello, el próximo año habrá un total de 200 millones de euros disponibles (2024: 150 millones de euros).
A pesar del énfasis en los ahorros y la redistribución, la crítica al nuevo presupuesto no cesa. Los partidos de oposición afirman que el presupuesto carece de visión y que no incluye inversiones esenciales en proyectos sociales y medidas climáticas. Sin embargo, Lindner y sus colegas subrayaron que la situación económica actual ofrece poco margen para gastos nuevos y ambiciosos.
Otro punto de discusión dentro de la coalición fue la financiación de programas sociales. El SPD y Los Verdes insistieron en una mayor ayuda para familias y personas con bajos ingresos, pero finalmente tuvieron que conformarse con solo incrementos limitados en estos sectores. El FDP, que hace gran énfasis en la disciplina presupuestaria, no permitió que el gasto aumentara demasiado.
El borrador del presupuesto se discutirá por primera vez en el Bundestag en septiembre.

