La multinacional química Bayer ha detenido en los Estados Unidos el proyecto de casi mil millones de dólares para la construcción de una planta destinada a la producción del pesticida diacamba.
Sin embargo, Bayer asegura que esta decisión no está relacionada con la reciente prohibición sobre la venta y el uso de herbicidas con diacamba. La semana pasada, un tribunal federal prohibió la venta y el uso de tres productos registrados de dicamba: Xtendimax, Engenia y FeXapan.
La empresa con sede en Alemania opta por ahorrar dinero debido a que debe afrontar un costoso litigio para defenderse de acusaciones contra otro producto de Bayer, el herbicida a base de glifosato Roundup. Bayer afirma que la coincidencia temporal entre la suspensión de la planta de diacamba y la prohibición judicial no es más que una casualidad.
La compañía indicó que detiene los trabajos en la nueva planta debido a una sobrecapacidad mundial que hace que la inversión sea menos atractiva. En su lugar, Bayer continuará adquiriendo dicamba y producirá su herbicida XtendiMax en otra instalación, según un comunicado.
La prohibición generó incertidumbre en el sector agrícola estadounidense en pleno cierre de sus siembras. EE. UU. es el segundo mayor exportador mundial de soja, y diversos estados interpretaron la situación de manera distinta. La Agencia de Protección Ambiental federal (EPA) informó que los agricultores disponen hasta el 31 de julio para usar sus reservas de herbicidas con base en dicamba.
Organizaciones medioambientales y productores de agricultura ecológica estadounidenses reclaman que el uso de los herbicidas con dicamba sea prohibido de forma inmediata, y no dentro de seis semanas.
Además de Bayer, el dicamba también es producido por BASF y su rival estadounidense Corteva. Sus productos también se ven afectados por el fallo judicial. Estos tres herbicidas se aplican sobre cultivos de soja y algodón genéticamente modificados. Es conocido que los tres productos se dispersan tras la pulverización, dañando cultivos cercanos que no son resistentes a la sustancia química.
Según Bayer, se espera que aproximadamente el 60 % de la cosecha estadounidense de soja de este año se siembre con soja Xtend resistente a dicamba de Bayer. Estos cultivos deben ser rociados para controlar malezas que han desarrollado tolerancia a otro químico, el glifosato.

