El Consejo de Estado en Bélgica ha anulado un permiso para la extracción de agua subterránea debido a posibles daños a la naturaleza circundante. Con este fallo, se dificulta la obtención de permisos para bombear agua subterránea para uso agrícola.
Recientemente, el Consejo de Estado revocó un permiso que la región de Amberes había concedido a la empresa agrícola Quirynen Agri Farming, para el riego de campos de maíz en Turnhout. La organización flamenca de naturaleza Natuurpunt presentó un recurso por temor a la naturaleza protegida circundante, que es sensible a la sequía.
El Consejo de Estado afirmó que no se ha demostrado que la extracción de agua no tendrá un impacto negativo en la naturaleza. Este enfoque coincide con la reciente sentencia sobre el nitrógeno, en la que también se argumentó que algo no fue investigado ni probado previamente. Para la agricultura belga, tras el nitrógeno, el agua subterránea se convierte ahora también en un factor crítico.
Los expertos habían emitido una recomendación desfavorable durante el procedimiento de asesoramiento, pero fue ignorada erróneamente, según se ha determinado ahora. Según el periódico flamenco De Tijd, este fallo sobre el agua subterránea podría tener consecuencias de gran alcance para otras extracciones de agua cerca de áreas naturales protegidas. En este sentido, ya se lo compara con la muy debatida sentencia sobre el nitrógeno.
“La evaluación de nuevas solicitudes tendrá que ser más estricta”, predice la ministra flamenca de Medio Ambiente y Naturaleza, Zuhal Demir (N-VA), “Estamos todavía investigando cuál será la situación con los permisos actuales.”

