La superficie dedicada a la agricultura orgánica cayó en 2024 a 2,83 millones de hectáreas, es decir, un 7,1 % menos que el año anterior. Por primera vez en veinte años también descendió el porcentaje de tierras orgánicas dentro del total del territorio agrícola francés: del 10,7 % al 9,7 %.
El número de agricultores que han abandonado completamente la agricultura orgánica aumentó un 16 % en un solo año. En total, 8400 explotaciones han dejado la producción orgánica o han cambiado a la agricultura convencional. Esto se desprende de los datos de la Agence Bio y es confirmado por múltiples fuentes. La incorporación de nuevos agricultores queda muy por detrás de años anteriores.
Según Le Monde, las ventas de productos orgánicos en supermercados han caído un 16 % desde 2021. Esta caída está en línea con el comportamiento de muchos consumidores que, debido a la inflación, prefieren productos más baratos. Las ventas en mercados y tiendas especializadas se mantienen algo más estables, pero no compensan las pérdidas.
Al mismo tiempo, el apoyo político a la agricultura orgánica también ha disminuido. Le Monde reporta que bajo el presidente Macron el apoyo estructural a los agricultores orgánicos se ha reducido considerablemente. Por ejemplo, la llamada “aide à la conversion” fue drásticamente rebajada. Las medidas de ayuda temporales del año de crisis 2023 no se han renovado en 2024.
Según Agri-Mutuel, la mitad de los agricultores orgánicos han perdido sus subsidios relacionados con el medio ambiente porque ya no califican para el programa europeo de ecosistemas. Como consecuencia, muchos agricultores se ven obligados financieramente a abandonar la producción orgánica.
El gobierno francés anunció a finales de 2024 un nuevo plan de apoyo para el sector, pero fue demasiado tarde para revertir la tendencia negativa. Las organizaciones agrarias acusan al gobierno de falta de visión y prioridad, especialmente porque otros sectores agrícolas sí reciben apoyo.
Las consecuencias estructurales son cada vez más evidentes: no solo hay menor oferta, sino también pérdida de confianza entre los productores. Sin políticas estables y un mercado suficiente, el sector orgánico sigue siendo vulnerable. L’Agence Bio teme que esta tendencia a la baja continúe si no hay un cambio de rumbo.

