Las medidas contra la peste porcina africana (PPA) en Alemania se han endurecido considerablemente en los últimos meses, especialmente ahora que la enfermedad sigue expandiéndose a nuevas zonas occidentales. En diversos estados federados, como Renania del Norte-Westfalia, Renania-Palatinado y Sajonia-Anhalt, se han tomado medidas preventivas.
Una de las medidas más visibles es la instalación de nuevas cercas eléctricas. Estas cercas, que ya abarcan cientos de kilómetros, deben impedir el paso de jabalíes —los principales transmisores de la PPA—. En las regiones fronterizas con los Países Bajos, como Renania del Norte-Westfalia, estas cercas son fundamentales para evitar la transmisión del virus hacia los Países Bajos.
En las zonas afectadas se han establecido amplias zonas de amortiguamiento en las que se aplican controles estrictos para el movimiento de cerdos y productos porcinos. Tönnies, uno de los mayores procesadores de carne en Alemania, incluso tuvo que suspender temporalmente la matanza en alguna ocasión debido a algunos casos sospechosos, lo que ha afectado notablemente la producción. Debido a unos pocos 'casos sospechosos', la matanza en una de las instalaciones de Tönnies se ha detenido brevemente en varias ocasiones.
La lucha contra enfermedades contagiosas y peligrosas (de animales) es principalmente una tarea y competencia de los gobiernos de los estados federados, mientras que el Ministerio de Agricultura (BMEL) en Berlín tiene hasta ahora únicamente una función coordinadora. Solo en 'crisis de alcance nacional' Berlín puede tomar el control directo. Sin embargo, diversas organizaciones del sector están empezando a insistir en que esto cambie, ya que el mercado alemán de carnes y porcino comienza a paralizarse considerablemente.
Diversos criadores de cerdos advierten sobre un nuevo fallo sistémico como el reciente en el estado federado de Baja Sajonia. Un brote epidémico en Hesse sería un desastre emocional y económico, no solo para los criadores afectados sino también para las empresas indirectamente impactadas en las zonas de exclusión. Esto podría significar que los afectados deberían abandonar sus explotaciones. Esto también quedó comprobado en brotes anteriores en el este de Alemania y más recientemente en Baja Sajonia.
No solo el sector agrícola se ve afectado por las medidas contra la PPA, sino que también el público en general sufre molestias. En varias regiones se han cerrado áreas naturales a peatones y ciclistas. Por ejemplo, en Hesse, Renania-Palatinado y Baden-Württemberg se han cerrado temporalmente diversos senderos para caminatas y ciclismo para evitar que las personas propaguen inconscientemente el virus.

