La guerra comercial de Australia con China se intensifica y los medios estatales chinos informan ahora que se limitará la importación de siete categorías de productos australianos. Por primera vez, entre ellos también hay productos agrícolas, tras haber sido afectados anteriormente los lácteos. China es el mayor socio comercial de Australia.
Un tercio de las exportaciones agrícolas de Australia se venden a China, y crece el temor de que las empresas queden atrapadas en tensiones diplomáticas en escalada. Las tensiones entre estas dos grandes potencias asiáticas se han intensificado por las acusaciones australianas de interferencia política, ciberespionaje y la pandemia del coronavirus.
Se describe como "muy preocupante" que Beijing haya indicado a los compradores chinos que no adquieran carbón, cobre, vino, cebada, azúcar, langostas y madera australianos. No está claro por qué, y Australia está esperando respuestas. El ministro australiano de Comercio, Turismo e Inversiones dijo que las autoridades chinas negaron que se estuvieran haciendo esfuerzos coordinados contra Australia.
Hace dos años, Australia excluyó al gigante chino de telecomunicaciones Huawei de su red 5G debido a preocupaciones sobre la seguridad nacional. Desde entonces, se han acusado a China de interferencia en la política interna australiana y ciberespionaje, además de la detención de ciudadanos australianos en China.
Canberra también ha adoptado una postura más firme sobre cuestiones territoriales en el Mar del Sur de China. El resultado es que las relaciones bilaterales son las peores en décadas.
Beijing ha acusado a Australia de "histeria anti-China". La solicitud de Canberra a principios de este año para una investigación mundial sobre el origen del COVID-19 enfureció aún más a los chinos. Los medios estatales de China acusan al primer ministro australiano Scott Morrison de "participación precipitada en los intentos del gobierno estadounidense para contener a China".

