A principios de esta semana, las autoridades en Rumania registraron once viviendas y llevaron a cabo múltiples interrogatorios, tras haber realizado el 16 de mayo en Moldavia otras ocho búsquedas domiciliarias, seguidas por la detención de cuatro conductores y su líder. Ellos traficaban migrantes de Asia o África cobrando cifras de entre 3.000 y 5.000 euros.
Los migrantes eran introducidos en espacios especiales dentro de camiones, creados para ocultar la carga humana. Los sospechosos utilizaban varias rutas para el contrabando, pasando por Austria, Bulgaria, Croacia, Grecia, Hungría, Macedonia, Rumania, Serbia y Turquía.
Con el apoyo de Eurojust, las autoridades rumanas y moldavas establecieron un equipo conjunto de investigación (JIT) para desenmascarar a la organización. Entre los sospechosos hay más de veinte ciudadanos rumanos y moldavos.
En abril se realizaron en Moldavia varias redadas domiciliarias, interrogatorios y confiscaciones de bienes. Actualmente, cuatro conductores de Moldavia y su organizador están formalmente acusados de organizar inmigración ilegal. Las autoridades ejecutaron 19 registros domiciliarios y llevaron a cabo múltiples interrogatorios a sospechosos. Dos detenidos de Moldavia han hecho ya una confesión completa.

