El caso comenzó en 2022 tras detenciones en Francia y Bélgica, y la investigación posterior fue coordinada por Eurojust y Europol. En las redadas la policía alemana desplegó más de seiscientos agentes. Se incautaron, entre otros objetos, 12 botes inflables, 175 chalecos salvavidas, 60 bombas de aire, 11 motores fuera de borda, 10 motores, armas y varios miles de euros en efectivo.
Los sospechosos organizaban la compra, almacenamiento y transporte de los botes inflables para contrabandear migrantes desde las playas cercanas a la ciudad portuaria francesa de Calais hacia Gran Bretaña.
La red de tráfico de migrantes era muy profesional. Los conductores transportaban hasta 8 botes simultáneamente. Los traficantes utilizaban embarcaciones, principalmente provenientes de China que habían sido transportadas a Alemania vía Turquía. Bajo uso normal, tales botes no serían seguros para más de 10 personas.
En promedio, los traficantes cargaban aproximadamente a 50 migrantes en cada bote. Los investigadores han reunido pruebas para al menos 55 de estos viajes. Los inmigrantes debían pagar entre 1000 y 3000 euros por persona.
El contrabando de migrantes en pequeñas embarcaciones ha aumentado constantemente desde 2019, siendo desde 2021 el método más utilizado, superando al tráfico en camiones. Según Europol, las redes criminales se están volviendo cada vez más violentas. Al mismo tiempo, en los últimos años se ha detectado una disminución de inmigrantes en Francia y Bélgica intentando la travesía ilegal.
En 2023, casi 61,000 migrantes fueron detectados intentando cruzar el Canal de la Mancha, comparado con aproximadamente 79,000 en 2022. Ese mismo año, 30,000 migrantes (frente a más de 47,000 en 2022) y 600 botes (comparado con 1,100 en 2022) lograron llegar al Reino Unido.
El gobierno británico considera que los países de la UE hacen muy poco para impedir que extranjeros intenten cruzar en botes desde sus costas. La marina británica intercepta casi a diario botes con inmigrantes frente a la costa inglesa y luego los traslada a tierra. En la mayoría de los casos, no califican para un permiso de residencia y deben abandonar el país.

