En las protestas en las islas griegas de Lesbos y Quíos, decenas de personas resultaron heridas el miércoles, después de que vecinos locales y la policía entraran en enfrentamientos. Miles de habitantes de las islas protestan contra los planes de construcción de nuevos “campamentos cerrados para solicitantes de asilo”.
Desde hace tiempo existe inquietud por la llegada de estos campamentos a las islas. La policía antidisturbios habría utilizado gas lacrimógeno para dispersar a la multitud. En Quíos, la gente asaltó un hotel donde se alojaban policías. También en la isla de Samos y en otras dos islas del Egeo se protestan contra la llegada de un nuevo campamento.
Los habitantes de las islas llaman a estos campamentos “prisiones” y quieren evitar que el gobierno griego traslade aún más solicitantes de asilo no autorizados a sus islas. En Lesbos y Quíos ya hay desde hace años decenas de miles de refugiados y desplazados. La mayoría proviene de Medio Oriente, de donde huyeron del califato del ISIS en Irak o de la guerra civil en Siria.
Los refugiados han intentado viajar a Europa a través de Turquía y han sido transportados por traficantes de personas en pequeñas embarcaciones desde la costa occidental turca hasta las islas griegas. Sin embargo, las autoridades griegas se niegan a trasladar a decenas de miles de refugiados al continente griego, lo que provoca una gran ira entre los habitantes locales y los trabajadores humanitarios.
El gobierno de Atenas anunció hace dos semanas que acelerará la construcción de centros de detención protegidos en cinco islas del Egeo para reemplazar los campamentos existentes. Los campamentos actuales en las islas griegas están sobrepoblados. Según el gobierno, los campamentos garantizan una situación más segura para los migrantes y los habitantes locales.
Desde 2015, Grecia sufre una crisis migratoria. El país ha recibido a más de un millón de refugiados provenientes de Medio Oriente. Dado que los países de la UE no pueden o no quieren llegar a un acuerdo sobre la distribución de esos solicitantes de asilo, la mayoría se encuentran en campamentos en las costas del sur de la UE (Grecia, Italia, España).
Hace algunos años, la UE firmó un contrato multimillonario con Turquía mediante el que los países europeos “cofinancian” la acogida de refugiados en campamentos de la ONU en Siria, Líbano y Turquía, a cambio de que Turquía cierre la ruta de tráfico de personas hacia las islas griegas.
La llegada y acogida de cientos de miles de refugiados provenientes de Medio Oriente ha provocado en años recientes grandes tensiones y conflictos en la sociedad griega. Los habitantes del continente griego no quieren que todos esos extranjeros sean trasladados desde las islas a sus regiones. En cambio, los residentes de las islas griegas suplican al gobierno de Atenas que lo haga.

