Según Rubio, la Corte representa una amenaza para la soberanía estadounidense. Anunció una amplia campaña diplomática para socavar la posición de la Corte a nivel mundial. Washington quiere convencer a otros países de que cesen su apoyo político, financiero y diplomático a la CPI.
Inaceptable
La Unión Europea respondió casi inmediatamente. Bruselas declaró que mantiene su apoyo inquebrantable a la Corte y enfatizó que esta debe poder operar de manera independiente e imparcial. La UE considera inaceptable cualquier amenaza contra jueces, empleados y otros involucrados.
Además, la UE refuta la afirmación estadounidense de que la Corte supone un peligro para la soberanía de los estados. Según Bruselas, la Corte no está dirigida contra países, sino contra individuos sospechosos de los crímenes internacionales más graves. Ese principio, afirma la Comisión Europea, sigue vigente sin alteraciones.
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Debido proceso
Las Naciones Unidas también respaldan a la Corte. La organización llama a la CPI una parte importante del sistema jurídico internacional y subraya el papel de la Corte en la persecución de los delitos internacionales más graves. Junto con la UE, la ONU advierte que la presión política no debe socavar el debido proceso.
Sanciones de EE. UU.
Rubio dejó claro que los Estados Unidos están dispuestos a usar diversos medios para lograr su objetivo. Esto incluye presión diplomática, sanciones, restricciones de viaje y otras medidas contra personas y organizaciones que apoyan a la Corte. Incluso los países que colaboran estrechamente con Washington podrían enfrentar una presión adicional.
El gobierno estadounidense continúa apoyándose en medidas anteriores contra la Corte. Según el anuncio, la nueva campaña intensifica aún más la presión sobre la institución y sobre los países que continúan cooperando con ella. Washington sostiene que la Corte no debe perseguir a militares ni funcionarios estadounidenses.
Israel
Las tensiones han aumentado debido a investigaciones recientes y órdenes de arresto emitidas por la Corte contra líderes israelíes. Washington considera estos desarrollos una razón importante para actuar con mayor dureza contra la Corte, mientras que Bruselas mantiene su compromiso con la independencia de la justicia internacional.
Así, Estados Unidos y sus aliados europeos vuelven a estar enfrentados directamente respecto al papel y el futuro de la Corte Penal Internacional.

