Un factor importante son las consecuencias de la guerra rusa en Ucrania. La cercanía al conflicto genera incertidumbres políticas y económicas que reducen la disposición a invertir y perturban el comercio. Hungría depende en gran medida tanto de la exportación como de la importación de bienes de esta región. La inestabilidad persistente tiene un impacto directo en la actividad económica.
Además, la débil situación económica en Alemania juega un papel relevante. Alemania es uno de los principales socios comerciales de Hungría, y la disminución de la demanda de productos húngaros frena las exportaciones. La desaceleración económica alemana ha provocado una caída en la producción industrial y en los volúmenes de exportación, lo que causa una espiral negativa en la economía húngara.
Aunque el ministro de Finanzas húngaro mantiene un optimismo respecto a las perspectivas a largo plazo, el desempeño económico actual está influido por una insuficiente reforma estructural y la ineficiencia dentro del gobierno húngaro. Estos problemas internos se agravan por un mercado laboral ajustado y una inflación creciente, que afectan el poder adquisitivo de los consumidores y moderan la demanda interna.
El estancamiento económico persistente puede acarrear consecuencias significativas para la sociedad húngara y para su posición en la región. El crecimiento limitado dificulta la capacidad del gobierno para invertir en proyectos cruciales de infraestructura y sociales. Esto podría derivar a largo plazo en una menor calidad de vida y en un aumento del descontento entre la población.
Además, el crecimiento económico decreciente puede conducir a un aumento del desempleo. Aunque actualmente se mantiene bajo, un retroceso económico continuado podría obligar a las empresas a despedir personal, lo que aumentaría el desempleo y empeoraría las tensiones sociales.
La desaceleración del crecimiento económico también podría influir en la estabilidad política. El descontento popular respecto al desempeño económico puede generar inestabilidad política y presionar al gobierno húngaro para actuar de manera más rápida y efectiva.
En comparación con sus países vecinos, la economía húngara rinde menos. Polonia y la República Checa, por ejemplo, han mostrado un crecimiento económico más resiliente a pesar de enfrentar desafíos externos similares. Esto se debe en parte a una política gubernamental más efectiva y a una estructura económica más diversificada, que depende menos de socios comerciales externos como Alemania.

