Según el reciente informe de la FAO, los precios mundiales de los alimentos permanecieron mayormente estables. La estabilidad en los precios de los alimentos coincide con preocupaciones persistentes sobre la seguridad alimentaria global y el impacto del cambio climático.
Uno de los factores principales en septiembre fue la cosecha favorable en muchas partes del mundo. Hubo abundantes cosechas en regiones clave productoras de alimentos, lo que ayudó a controlar los aumentos. Además, según la FAO, el comercio mundial de productos agrícolas funcionó bien, garantizando una oferta suficiente en los mercados.
No obstante, persisten algunas preocupaciones. Los precios de los alimentos siguen siendo significativamente más altos que hace un año, lo que incrementa la presión sobre la seguridad alimentaria mundial. Además, las incertidumbres continuas relacionadas con el clima y las tensiones geopolíticas pueden afectar los precios de los alimentos en el futuro.
El índice FAO mide los precios de varios alimentos, incluidos cereales, aceites, productos lácteos, carne y azúcar. En septiembre hubo algunas fluctuaciones en los precios de productos individuales. Así, se registraron ligeros aumentos en los precios de cereales y aceites, mientras que los precios de productos lácteos y carne se mantuvieron estables. Sin embargo, los precios del azúcar bajaron.
El índice FAO de precios de la leche cayó en septiembre un 2,3%. Esta fue la novena caída consecutiva, que la FAO atribuye a la débil demanda mundial de importación y a los almacenes bien abastecidos en los principales países productores. Un euro relativamente débil frente al dólar estadounidense también pesó sobre los precios internacionales de la leche.
El índice FAO de precios de la carne disminuyó un 1,0%, impulsado por una combinación de débil demanda de importación y una abundante oferta de exportación mundial, lo que presionó los precios de la carne de cerdo, aves y ovino. En contraste, los precios internacionales de la carne de res se recuperaron debido a la fuerte demanda de importación de carne magra, especialmente en Estados Unidos, según el informe mensual de la FAO.

