El líder de la oposición británica, Jeremy Corbyn, someterá a referéndum el acuerdo del Brexit que él mismo alcance con la Unión Europea, y acatará el resultado. Corbyn declaró que, como futuro primer ministro, presentará al pueblo su eventual acuerdo sobre el Brexit ‘sin recomendar cómo votar’, y que si es rechazado no renunciará.
Con esta postura, el Partido Laborista adopta exactamente una posición intermedia entre los conservadores de Boris Johnson (que quieren salir de la UE de todas formas) y los liberales-demócratas (que quieren permanecer en la UE a toda costa). Corbyn quiere, si gana las elecciones, negociar nuevamente con la UE un acuerdo diferente y más pequeño sobre el Brexit. Los laboristas quieren mantener cierta vinculación económica con la UE y proteger lo más posible al sector empresarial.
Tras nuevas negociaciones con la UE, Corbyn convocará un referéndum sobre el acuerdo alcanzado, es decir, sobre el cómo, a diferencia del referéndum de 2016 cuando la pregunta era si los británicos debían salir o no de la UE. Durante meses se ha librado una intensa lucha interna en el Partido Laborista sobre este segundo referéndum.
La posición “neutral” elegida ahora por Corbyn debería permitirle llevar a cabo el resultado de ese segundo plebiscito de manera “creíble”, dijo Jeremy Corbyn en un programa televisivo con votantes en la BBC. Así, la visión de los laboristas queda, por decirlo así, entre los conservadores y los liberales-demócratas que van detrás. En las encuestas los conservadores aún están muy por delante de los laboristas.
En el programa televisivo de la BBC, Corbyn también hizo una concesión importante al Partido Nacionalista Escocés (SNP). Este partido quiere celebrar nuevamente un referéndum sobre la independencia en Escocia. Hace unos años, la mayoría de los escoceses rechazó esa separación del Reino Unido. La líder del SNP, Nicola Sturgeon, ahora espera más éxito, porque la mayoría de los escoceses desea permanecer en la UE, mientras que la mayoría de los británicos quiere salir.
Hasta ahora, el líder laborista Corbyn no se había pronunciado al respecto, pero tras las elecciones podría verse obligado a formar una coalición con el SNP si no obtiene mayoría en la Cámara de los Comunes. Corbyn dijo en el debate televisivo que ‘en los próximos años’ no quiere hablar sobre la independencia escocesa. Nicola Sturgeon concluyó de ello que el Partido Laborista no se opone en principio y dejó claro que, de ser necesario, preferiría colaborar con Corbyn antes que con Johnson.
La líder de los LibDems, Jo Swanson, se presentó en el debate televisivo como una política moderna, liberal y proeuropea, que rechazó rotundamente cualquier atisbo de referéndum o de salida de la Unión Europea. Sin embargo, otros políticos le reprocharon que en 2016 los LibDems sí apoyaron un referéndum, intentando mantener un equilibrio político entre las corrientes pro y anti-UE con los conservadores y poder formar un gobierno de coalición.
Asimismo, Swanson reiteró su postura de no apoyar parlamentariamente a un gobierno en minoría encabezado ni por Boris Johnson ni por Jeremy Corbyn en un Parlamento dividido.

