En una muestra poco común de unidad, los líderes de los grupos parlamentarios tanto del Senado como de la Cámara de Representantes han llegado a un acuerdo al respecto. Normalmente, la política agrícola estadounidense se actualiza cada cinco años, algo más o menos comparable a la política agrícola común de cada nueva Comisión Europea.
La decisión en la política estadounidense llega como un desarrollo bienvenido en medio de las persistentes tensiones entre republicanos y demócratas, y entre el poder legislativo y ejecutivo en Washington. Por lo demás, en Washington aún no hay acuerdo sobre posibles ajustes en la financiación de la nueva política agrícola. Allí también la financiación de nuevas políticas es sobre todo resultado de consultas y esfuerzos con múltiples grupos de presión agrícolas.
La prórroga de la actual ley agrícola, que de otro modo expiraría a finales de este año, ofrece estabilidad al sector agrícola y evita la incertidumbre sobre programas agrícolas esenciales. Los expertos señalan que esta prórroga no solo tranquiliza a los agricultores y productores agrícolas, sino que también elimina el temor a un posible cierre del gobierno.
La decisión fue recibida positivamente por la mayoría de los grupos agrícolas como un enfoque pragmático en tiempos políticamente desafiantes.

