El deterioro observado se atribuye principalmente a la caída de los precios de mercado de los productos agrícolas, el aumento de los costos de energía y fertilizantes, y una disminución en la disposición a invertir. En 2022, los agricultores también enfrentaron costos más altos en los ingredientes del pienso, la energía y los fertilizantes, pero entonces pudieron trasladar esos costos a los precios.
El sector agrícola hace ahora un llamado a un cambio en la política agrícola antes de las elecciones federales. El presidente de la DBV, Joachim Rukwied, dijo en Berlín: "El motor realmente está fallando." Excepto en la ganadería porcina, la mayoría de las explotaciones registraron pérdidas.
Según Rukwied, el "único rayo de esperanza" fue la ganadería porcina y avícola, que por segundo año consecutivo mostró un aumento, con un resultado promedio de 148.000 euros por explotación. De ese resultado deben financiarse, entre otras cosas, inversiones para renovar las instalaciones. Sin embargo, la disposición a invertir en construcciones para establos sigue siendo baja debido a la incertidumbre regulatoria y la falta de apoyo financiero.
La Unión de Agricultores Alemana (DBV) subraya que los cambios estructurales en la agricultura ya no pueden ignorarse. Rukwied pidió marcos políticos más estables y enfatizó la necesidad de mejores subsidios para estimular inversiones en la agricultura sostenible. Advirtió que sin apoyo estatal, la contracción del sector continuará.

