Kołodziejczak declaró que abandona su puesto porque se niega a “dar la cara por esta política”, que según él no produce cambios con la suficiente rapidez. En una carta abierta señala que sus propuestas se encontraron con pasividad dentro del ministerio y con la obstrucción de otros partidos en la coalición de gobierno.
El ex activista se dio a conocer hace algunos años principalmente como fundador del movimiento campesino AGROunia. Desempeñó un papel clave en la movilización de votantes rurales para la coalición liberal de Donald Tusk, que obtuvo solo una ajustada mayoría en el parlamento. Su nombramiento como viceministro fue un gesto hacia la base campesina.
Dentro de la coalición, su estilo pronto llevó a roces. Kołodziejczak ya había expresado descontento previamente con el ministro Czesław Siekierski, considerado conservador y poco dispuesto a las reformas. Las tensiones escalaron cuando Kołodziejczak tomó iniciativas políticas de forma independiente fuera de su ministerio.
Siekierski respondió públicamente a la dimisión de su subordinado y calificó su conducta de “problemática”. Según él, Kołodziejczak se ocupaba más de apariciones públicas que del trabajo sustantivo dentro del ministerio. También señaló falta de coordinación y comunicación interna.
Por su parte, el viceministro acusa al ministro de ignorar sus propuestas y bloquear la implementación de planes de modernización. Enfatiza que no recibió apoyo para las reformas que consideraba necesarias para los agricultores polacos. Llama a su dimisión un “paso necesario”.
Su salida también se interpreta políticamente. Algunos dentro de la coalición veían a Kołodziejczak como una molestia que alteraba la unidad. Al mismo tiempo, otros destacan que él representaba la voz de los campesinos dentro de una coalición predominantemente urbana.
Aún no está claro si su partida tendrá consecuencias para la posición política de AGROunia y los votantes rurales. Tampoco se sabe si Kołodziejczak fundará un nuevo movimiento político o se unirá a otro partido.

