El ministro Tom Vilsack, con la liberación de estos dos fondos de subsidios, ayuda a la industria alimentaria estadounidense a mantener sus mercados globales y a continuar el apoyo estadounidense a proyectos de la ONU para la lucha contra el hambre internacional en 2024.
La liberación de este subsidio anual ahora está desvinculada de las negociaciones sobre el presupuesto del USDA para el próximo año, que aún no se ha acordado. Los republicanos y demócratas en el Senado y la Cámara de Representantes aún no han llegado a un consenso al respecto. Además, en Washington todavía se trabaja en una revisión de la política agrícola estadounidense.
Las organizaciones agrícolas estadounidenses han reaccionado favorablemente a la liberación de estos dos fondos de subsidio, ya que fomenta la exportación de productos agrícolas.
El subsidio está específicamente dirigido a promover los productos agrícolas estadounidenses en el mercado internacional y a ofrecer ayuda alimentaria a países necesitados. Se espera que esto genere beneficios significativos para los agricultores estadounidenses.
Esto incluye no solo cultivos como trigo, maíz y soja, sino también carne, productos lácteos y otros productos agrícolas. Al brindar apoyo financiero a exportadores y productores, se espera que el sector agrícola estadounidense se vuelva más competitivo y acceda a nuevos mercados.
Además, esto podría conducir al crecimiento del sector agrícola estadounidense y a la creación de nuevos empleos en zonas rurales.
El USDA también destinará parte de los recursos financieros a la ayuda alimentaria para países en situación de emergencia. Esta iniciativa tiene como objetivo mejorar la seguridad alimentaria mundial y proporcionar ayuda humanitaria a comunidades vulnerables. Al donar productos agrícolas estadounidenses o suministrarlos a tarifas reducidas, el subsidio contribuye a reducir el hambre y la inseguridad alimentaria.

