La comisión de presupuesto de la Cámara de Representantes de Estados Unidos considera que no se debe vender más tierra agrícola a inversores chinos. Además, las empresas agrícolas chinas en EE. UU. ya no deberían ser elegibles para recibir subsidios agrícolas.
China sería así excluida de la compra de más tierras agrícolas estadounidenses y de los subsidios agrícolas estadounidenses. Los representantes de la Cámara añadieron esa enmienda a la aprobación del presupuesto anual USDA-FDA de 197 mil millones de dólares. El Senado y el gobierno estadounidense aún deben aprobarla.
La aprobación de esta enmienda es la última señal de la creciente rivalidad económica entre China y Estados Unidos, como parte de la guerra comercial entre las dos economías más grandes del mundo.
Algunos políticos estadounidenses afirman que la propiedad de casi 192,000 hectáreas de tierra agrícola por parte de inversores chinos en EE. UU. es una cuestión de seguridad nacional. Otros temen que esto pueda provocar una campaña negativa contra estadounidenses de origen chino y asiático.
Al inicio de la pandemia del coronavirus, el expresidente Trump afirmó más o menos que China era la responsable del brote y que hacía muy poco en términos de bioseguridad.
La prohibición sobre las compras chinas de tierra agrícola en EE. UU. y sobre los subsidios a empresas agrícolas chinas sería un paso “para asegurar que la cadena de suministro alimentaria estadounidense sea segura e independiente, especialmente tras todas las interrupciones alimentarias que hemos vivido durante la reciente pandemia de coronavirus”, según sostienen quienes presentaron la enmienda.
El presidente estadounidense Biden habló a principios de este mes con la Unión Europea (UE) sobre una “acción conjunta” frente a la economía china, que sigue creciendo. Biden quiere acordar una estrategia común con los países de la UE.
En parte por eso, el secretario de agricultura estadounidense, Vilsack, visitará próximamente Bruselas. Sin embargo, en la UE también hay voces que advierten sobre una postura anti-China. Estas voces señalan que la UE no debe convertirse en un “apéndice” de Washington.

