Cincuenta eurodiputados han instado a la Comisión Europea a detener inmediatamente la importación de carne de caballo argentina.
Se ha descubierto que carne de caballos robados y sin identificación se introduce a gran escala a través de mataderos argentinos en la cadena alimentaria. Así lo revela una nueva investigación de la Animal Welfare Foundation y el Tierschutzbund Zürich de Suiza.
Los controles oficiales de la UE confirman la falta de trazabilidad del origen y la seguridad alimentaria. Europa importa anualmente alrededor de diez millones de kilos de carne de caballo desde Argentina. La mayoría se destina a Países Bajos. La carne de caballo se usa frecuentemente en rollos de carne picada, gulash y otros productos preparados.
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Los cincuenta eurodiputados señalan que en 2014 Europa detuvo la importación de carne de caballo mexicana tras hallazgos similares. La Comisión Europea no actúa de forma coherente y también debe detener la importación de carne de caballo argentina, ya que consideran que hay circunstancias comparables.
“La carne de caballo está oculta en muchísimos snacks. A menudo los consumidores ni siquiera saben que las frikandellen o las bitterballen de supermercados o cafeterías contienen carne de caballo, hasta que estudian todos los ingredientes”, según la eurodiputada neerlandesa Anja Hazekamp.
“Es irresponsable permitir la carne de caballo proveniente de animales robados y sin trazabilidad. Esto supone riesgos para la seguridad alimentaria. Además, se roban caballos de forma sistemática, incluso a propietarios privados y centros de acogida, para luego venderlos a mataderos con documentos falsos. Europa no debe colaborar con este crimen organizado”.

