El canciller federal Olaf Scholz (SPD) y el ministro de Agricultura Cem Özdemir (Los Verdes) consideran que el Estado debe ayudar a financiar establos más amplios y respetuosos con los animales en la ganadería, así como la sustitución de los pisos de rejilla en la industria porcina. La FDP prefiere que esto se deje “al mercado”.
Un posible aumento fiscal está bajo la responsabilidad del Ministerio de Finanzas, dirigido por el ministro de la FDP Christian Lindner, y por tanto bajo control de los políticos alemanes. Además, está la cuestión de si el impuesto más alto afectaría a todos los alimentos o solo a la carne.
Sin embargo, un recargo específico sobre la carne o los productos lácteos podría depender del Ministerio de Agricultura (BMEL) de Özdemir. Un recargo de este tipo (“directamente para los agricultores”) estaría destinado específicamente a la transición hacia métodos de producción más respetuosos con los animales en el sector agrícola. Para implementar este recargo, sería necesaria una aprobación previa de Bruselas.
La propuesta más reciente del ministro Özdemir incluye un "Tierwohlcent", un recargo sobre el precio de los productos cárnicos. Aún no se ha definido la cuantía de este recargo. Hasta ahora, Özdemir solo ha dicho que el monto debe determinarse “políticamente”.
La Comisión del Futuro Borchert propuso hace más de dos años un recargo de 40 céntimos por kilo de carne. Los costes para la transformación de la ganadería podrían llegar a 3.600 millones de euros anuales en los próximos quince años.
En el sector lácteo y en la industria porcina critican la falta de cantidades concretas. Pero también hay apoyo desde el ámbito agrícola. Si queremos transformar la ganadería y seguir comiendo carne de Alemania, no se puede evitar esta opción. Se dice que sin un impuesto para el bienestar animal, esto no será posible. Incluso la asociación alemana de agricultores se pronunció a favor del “centavo para el bienestar animal”.
Özdemir parece decidido a llevar adelante sus planes. Recientemente, también la oposición CDU/CSU sugirió que bajo ciertas condiciones estaría dispuesta a dialogar. El debate político en Alemania parece centrarse cada vez menos en si habrá una financiación nacional para la transición agrícola y cada vez más en qué tipo de financiación será.

