Uno de los mayores productores de fertilizantes de Europa, el grupo químico polaco Azoty, ha suspendido la producción de fertilizantes y amoníaco debido a los precios exorbitantes del gas.
También la subsidiaria química polaca Anwil, parte de KPN, ha detenido la producción de fertilizantes. La empresa noruega Yara ha reducido aún más su producción, del 45% al 35%.
Azoty anunció que suspenderá indefinidamente la producción de fertilizantes nitrogenados en su mayor planta en el este de Polonia, y reducirá la producción de amoníaco a un diez por ciento de su capacidad. No se ha establecido una fecha de reinicio y la empresa seguirá de cerca el mercado del gas antes de tomar nuevas decisiones.
La noticia afectará principalmente a los agricultores polacos, que son uno de los principales grupos electorales para el partido gobernante Ley y Justicia (PiS).
“Los agricultores pueden estar preocupados por la reducción de la producción, pero hay más de 100.000 toneladas de fertilizantes en los almacenes de Grupa Azoty. Habrá suficiente para la temporada de otoño”, declaró el ministro de Agricultura Henryk Kowalczyk a la agencia de prensa polaca PAP.
Azoty redujo su producción por primera vez el mes pasado, después de haber operado casi a plena capacidad a pesar de los altos precios del gas. El proveedor estatal polaco continuó suministrando gas a las plantas de fertilizantes pese a la suspensión del suministro ruso de gas a Polonia en abril. Sin embargo, la empresa polaca se vio obligada a comprar gas natural licuado y gas natural más caros de otros países de la UE.
El aumento de los precios es consecuencia de la disminución de las entregas de gas de Rusia a Europa, que actualmente se encuentra trabajando para reponer sus reservas invernales. De este modo, los países de la UE intentan aliviar la crisis del gas provocada por la guerra de Rusia contra Ucrania y las sanciones occidentales contra el Kremlin.
Se espera que esto provoque una gran desaceleración económica, si no una recesión, en la UE. Los líderes europeos siguen acusando a Rusia de manipular las reservas de gas para agravar la crisis económica y energética durante los fríos meses de invierno y, de esta manera, intentar debilitar el apoyo europeo a Ucrania.

