Las organizaciones agrícolas polacas han reaccionado con furia ante las propuestas de políticos destacados para una nueva ley de bienestar animal que prohíbe la cría de animales de peletería, así como una prohibición del sacrificio sin aturdimiento. Temen el colapso de la exportación polaca de aves de corral.
Esta semana, el expresidente Jarosław Kaczyński, que actualmente es presidente del Partido Ley y Justicia (PiS), partido gobernante polaco, afirmó que el gobierno planea presentar una moderna ley de bienestar animal.
La propuesta forma parte de un paquete más amplio dedicado a los derechos de los animales, una causa que ha sido adoptada con entusiasmo especialmente por la juventud de la administración nacionalista conservadora de Polonia. Así, también se impondrán restricciones a la tenencia de animales en circos, a la gestión de refugios y al transporte de animales. El sector agrícola polaco reprocha al partido gobernante que en las elecciones parlamentarias del año pasado y en las recientes elecciones presidenciales no mencionara nada al respecto.
La perspectiva de un cierre abrupto de un mercado de exportación de animales para carne kosher, valorada en 1.500 millones de dólares anuales, hizo saltar las alarmas esta semana en las zonas rurales polacas.
“Según nuestras estimaciones, uno de cada cinco animales de corral sacrificados en el país se faena según los sistemas halal o kosher, lo que también representa el 40 por ciento de la exportación polaca de carne de ave”, declaró un comunicado conjunto de cinco asociaciones de la industria avícola. “Tras la implementación de la prohibición, la industria avícola polaca podría colapsar de la noche a la mañana”, añadió el comunicado.
En un comunicado separado, el consejo sectorial polaco de carne de vacuno afirmó que las restricciones propuestas al sacrificio ritual empeorarían las condiciones para los animales. “Limitar los sacrificios religiosos no mejorará en modo alguno el destino de los animales, y de hecho lo agravará, porque los animales que no puedan ser sacrificados en Polonia tendrán que ser transportados cientos de kilómetros para ser sacrificados fuera del país”, señalaron los ganaderos polacos de vacuno.
Se afirmó que ideas como estas son perjudiciales para el desarrollo de la agricultura polaca, la fuerza motriz de la economía nacional. Las organizaciones agrícolas advierten que la legislación constituiría un nuevo golpe crítico para una industria que todavía se está recuperando de las consecuencias de la pandemia de coronavirus.
El mismo organismo criticó al gobierno por centrarse en el sacrificio ritual, mientras que ha realizado pocos esfuerzos para combatir los brotes continuos de peste porcina africana que han afectado a los porcicultores del país.

