Al estallar la guerra, los países de la UE acordaron reducir la importación de energía rusa lo más rápido posible. Holanda ha intentado prevenir en la medida de lo posible escaseces energéticas amenazantes. Tras las sanciones previas sobre el carbón y el petróleo crudo, las sanciones también se aplican a los productos petrolíferos rusos. Además, desde hace tiempo prácticamente no entra gas ruso a Holanda a través de tuberías.
El ministro de Energía, Rob Jetten (D66), dijo que Holanda se ha fijado el objetivo de no seguir financiando la caja de guerra rusa. Nada menos que el 60 % de los ingresos estatales rusos provenían de la exportación de combustibles fósiles.
“Seguimos trabajando duro para satisfacer las necesidades actuales de gas. Por ejemplo, facilitando una mayor importación de GNL desde regiones más diversas y estables, llenando nuestros almacenes de gas, organizando compras conjuntas de gas en Europa y ahorrando energía”, afirmó Jetten.
No se esperan faltantes físicos a corto plazo en Holanda porque se han acumulado reservas y las refinerías en Holanda están cambiando a petróleo de otros países. Además, según el ministro Jetten, Holanda tiene en orden la reserva estratégica de petróleo y productos petrolíferos.
Desde hace tiempo se han organizado importaciones de reemplazo desde Australia, Sudáfrica y otros países del noroeste europeo para cubrir los vacíos producidos, de modo que las centrales térmicas de carbón en Holanda aún pueden reemplazar la producción de las centrales de gas.
Para disponer de gas suficiente también el próximo invierno, las reservas de gas se llenarán nuevamente al menos al 90 %. Esto corresponde aproximadamente a un tercio del consumo anual nacional, pero dicho gas también es utilizado por otros países europeos. También se está trabajando en aumentar aún más la capacidad de importación de gas natural licuado, luego de haber doblado la capacidad el año pasado.

