El índice de alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) bajó en agosto por quinto mes consecutivo. El índice de precios disminuyó el mes pasado un 1,9%, hasta los 138 puntos, aunque sigue siendo un 7,9% más alto que hace un año.
La principal causa de la caída fue la evolución de los precios de los aceites vegetales, que disminuyeron un 3,3%. Según la FAO, el aceite de palma, girasol y colza fueron los que más se abarataron. El índice bajó tanto para aceites vegetales, carne y lácteos como para cereales, en parte porque el precio mundial del trigo cayó un 5,1%.
Según la FAO, el trigo más barato se debe a mejores perspectivas de producción en Canadá, Estados Unidos y Rusia. Además, la reanudación de las exportaciones desde Ucrania también contribuyó. Asimismo, el índice de precios de los cereales bajó un 3,8%.
Por otro lado, el índice de precios del maíz subió ligeramente (1,5%), principalmente por perspectivas más negativas debido a las condiciones calurosas y secas en EE. UU. y Europa. Sin embargo, la reanudación de las exportaciones desde Ucrania moderó un poco esta subida.
El índice de precios de los lácteos de la FAO se situó en agosto en 143,5 puntos, un 2% menos que en julio. Según la FAO, los precios internacionales de la mantequilla y la leche en polvo bajaron en agosto debido a una menor demanda. En cambio, los precios mundiales del queso aumentaron por décimo mes consecutivo.
En cuanto a la carne, el índice de precios alimentarios bajó un 1,5%. Es la segunda caída tras haber alcanzado un índice récord en junio. Sin embargo, en agosto de este año el índice sigue siendo un 8,2% más alto que en agosto del año pasado.
Entre otros factores, disminuyeron los precios del pollo, debido a la reducción de las importaciones por parte de los principales importadores y a un ligero aumento de las exportaciones mundiales. Al mismo tiempo, también bajaron los precios mundiales de la carne de vacuno debido a la débil demanda interna en algunos de los principales países exportadores. En cambio, los precios del cerdo aumentaron por la escasa oferta de cerdos aptos para el sacrificio.

