Las inundaciones han arrastrado las capas superiores fértiles del suelo, dificultando la replantación. Los agricultores están preocupados por los efectos a largo plazo sobre la fertilidad de sus tierras.
La infraestructura en las granjas también ha sido duramente golpeada. Sistemas de riego, graneros, establos y otros edificios esenciales han sufrido daños. Los costos de reparación y reemplazo son elevados. Los prados inundados han desplazado al ganado y reducido la disponibilidad de alimento para el mismo. Los agricultores se ven obligados a buscar fuentes alternativas de alimentación o a disminuir su ganado.
El gobierno austriaco ha respondido rápidamente a la crisis implementando medidas de emergencia. Se han puesto a disposición paquetes de ayuda financiera para apoyar al sector agrícola en cubrir los daños y reconstruir sus explotaciones. Se brinda asistencia técnica para asegurar que los trabajos de recuperación se realicen de manera eficiente y efectiva.
La inundación destaca la vulnerabilidad del sector agrícola ante el cambio climático y las condiciones meteorológicas extremas. Agricultores y responsables políticos reconocen la necesidad de prácticas agrícolas sostenibles e infraestructura robusta para reducir el impacto de tales desastres naturales.

