Casi tres cuartas partes de las mayores empresas mundiales de carne y lácteos son clasificadas en una investigación realizada por inversores y accionistas como de ‘alto riesgo pandémico’.
Los inversores critican cada vez más a la industria cárnica “por su incapacidad para prevenir la aparición de nuevas zoonosis”. La vulnerabilidad de estos sectores ha llevado a que el gran e influyente banco de inversión Goldman Sachs considere a la ganadería y la industria cárnica junto con el petróleo como dos de las materias primas más precarias para los inversores.
En los Estados Unidos, el cierre de fábricas de carne llevó a la multinacional Tyson Foods a advertir que “la cadena alimentaria se rompe”. Las empresas cárnicas estudiadas fueron clasificadas de mayor a menor riesgo según siete criterios, incluyendo la seguridad de los trabajadores, seguridad alimentaria, deforestación y biodiversidad, bienestar animal y uso de antibióticos. Ninguna empresa fue catalogada como “bajo riesgo”.
Entre los nombres destacados del estudio están la brasileña JBS y la india Venky’s, ambas proveedoras de compañías como McDonald’s. Líderes como Summer (China), Industrias Bachoco (Brasil), Cal-Maine Foods (EE.UU.) y Vinky’s (India) encabezan la lista. La empresa noruega de pesca Mowi, Bakkafrost de las Islas Feroe, Learoy Seafood de Noruega, Fonterra en Nueva Zelanda, Cranswick (Reino Unido) y Montrig Global (Brasil) se encuentran en la media.
No hay empresas neerlandesas en la lista de riesgos de FAIRR. Países Bajos es uno de los mayores exportadores mundiales de carne, productos agrícolas y alimentarios.
El informe fue elaborado por FAIRR, una red global de inversores institucionales, y advierte sobre amenazas globales para los inversores. Su reporte coincide con el cierre mundial de decenas de empresas procesadoras de carne debido a contagios por coronavirus entre trabajadores enfermos.
La investigación concluye que el sector ganadero y cárnico está atravesando dificultades por la crisis del coronavirus, y que esta pandemia podría dar el golpe de gracia a la industria. FAIRR determina que este estudio “demuestra que la producción animal intensiva corre un gran riesgo de crear y propagar una futura pandemia”.
La clasificación se basa en una serie de siete criterios considerados esenciales para la prevención de futuras pandemias zoonóticas. Estos incluyen la seguridad de los trabajadores y los alimentos, la deforestación y gestión de biodiversidad, el bienestar animal y el manejo de antibióticos.
La investigación, titulada “Una industria infectada”, advierte a los inversores que la industria cárnica estará sujeta pronto a más supervisión y legislación, lo que irá acompañado de nuevos protocolos de bioseguridad para reducir los brotes de enfermedades.

