El parlamento votó a favor de la moción de censura con 281 votos, muy por encima de la mayoría requerida de 233 votos. La moción fue apoyada por el Partido Socialdemócrata (PSD) y el partido de extrema derecha AUR. El PSD formaba parte anteriormente de la amplia coalición gobernante proeuropea, pero retiró su apoyo el mes pasado. Como resultado, el primer ministro Bolojan dirigía un gobierno en minoría.
Recortes
Las tensiones políticas en Bucarest aumentaron debido a los recortes y reformas propuestos que tenían el objetivo de reducir el gran déficit presupuestario de Rumania. Los críticos advierten que la política rumana no se atreve a afrontar reformas profundas.
El presidente Nicușor Dan hizo un llamado a la población rumana para que mantenga la calma y subrayó que las instituciones estatales continúan funcionando. Afirmó que Rumania continuará con su rumbo prooccidental y descartó elecciones anticipadas.
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¿Nueva coalición?
Según el presidente, próximamente comenzarán las negociaciones con los partidos políticos para formar un nuevo gobierno. Espera que se pueda formar una nueva mayoría en un plazo razonable. El Partido Nacional Liberal (PNL) anunció tras la caída del gabinete que pasará a la oposición. La otra formación de la coalición, USR, señaló que no desea formar nuevamente una mayoría gubernamental con el PSD.
El líder de la derecha extrema AUR, George Simion, declaró que su partido sigue buscando elecciones anticipadas. Acusó al gobierno de haber aumentado los impuestos y los problemas económicos durante su mandato.
Rumbo en la UE
La crisis política también provoca inquietud económica. Los intereses de los bonos estatales rumanos aumentaron y la moneda nacional perdió terreno frente al euro. Rumania tiene el mayor déficit presupuestario de la Unión Europea y está bajo presión para implementar reformas. El país corre el riesgo de perder miles de millones de euros en subsidios europeos si las medidas se demoran aún más.

